Kingston retrasa la muerte anunciada de las memorias USB con un SSD portátil del tamaño de un pendrive con conexión dual

Nueva SSD portátil
Nueva SSD portátilKingston YouTube

Se trata de la primera unidad portátil de Kingston que funciona sin cables e integra USB-A y USB-C en un solo cuerpo. Es compatible con casi cualquier dispositivo sin adaptadores.

Los pendrives llevan años desplazados por formatos más rápidos y seguros. Aun así, siguen presentes en el mercado porque cumplen un papel que ni la nube ni los SSD externos han conseguido reemplazar del todo, donde conectas, copias y te olvidas.

Kingston ha decidido partir de esa simplicidad para crear algo distinto, se trata de un SSD ultracompacto que conserva esa inmediatez, pero con la velocidad y la compatibilidad que exige 2025.

Un dispositivo tan pequeño como un pendrive, con cuerpo metálico y un peso que apenas llega a los trece gramos. Lo diferencia un detalle que cambia por completo su utilidad, y es que incorpora USB-A y USB-C en el mismo chasis, sin tapas ni módulos extra.

La dualidad permite saltar de un portátil a un móvil, de un sobremesa a una tablet o de un PC antiguo a uno reciente sin depender de un cable. Es el intento más serio de combinar la comodidad del pendrive con el rendimiento de un SSD moderno.

Un SSD que recupera lo mejor del pendrive, pero sin arrastrar sus límites

El Dual Portable SSD tiene un tamaño mínimo que lo convierte en un dispositivo pensado para acompañarte siempre, pero su propósito no es competir con las memorias USB tradicionales.

Su capacidad, su fiabilidad, así como su velocidad no responden a las necesidades actuales. Kingston propone una alternativa realista para usuarios que mezclan equipos antiguos y nuevos y necesitan mover archivos entre plataformas.

En cuanto al rendimiento, el SSD portátil de Kingston ofrece 1.050 MB/s en lectura y 950 MB/s en escritura. Esto permite que un archivo de vídeo 4K pesado pase de un dispositivo a otro en segundos.

La memoria NAND 3D que utiliza la unidad es la responsable de mantener ese rendimiento estable. No es la típica solución barata que pierde velocidad en cuanto llenas la mitad del almacenamiento. Aquí la clave es que el fabricante ha empaquetado tecnología de SSD real en un cuerpo pequeño.

Doble conexión, compatibilidad total

Si trabajas con varios dispositivos, sabes que el problema no es la capacidad, sino la compatibilidad. Este SSD elimina esa fricción, por lo que funciona con Windows, macOS, Linux, ChromeOS y cualquier dispositivo móvil con USB-C que acepte almacenamiento externo, incluido iOS e iPadOS.

Lo conectas y listo, significa que no requiere software adicional, no fuerza a utilizar utilidades propietarias ni exige cables. Ese es el punto, que se comporta como un pendrive, pero sin renunciar a prestaciones profesionales.

Su tamaño es mínimo de solo 71,85 × 21,1 × 8,6 mm y un peso de 13 gramos. Está fabricado con una mezcla de plástico y metal que mejora la disipación y lo protege de golpes típicos de un dispositivo que vas a llevar en el bolsillo.

Es capaz de operar desde 0 hasta 60 grados y soporta almacenamiento desde -20 hasta 85 grados, algo clave si lo transportas en una mochila, en un coche o en entornos poco controlados.

Kingston ofrece garantía de cinco años en un mercado saturado de unidades baratas, sin certificación ni soporte, por lo que ofrece cierta tranquilidad para quienes dependen de su almacenamiento para trabajar o guardar contenido sensible.

Un hueco claro en un mercado que parecía cerrado

La nube domina gran parte del almacenamiento personal y los SSD NVMe externos se han convertido en la opción estándar para quienes buscan velocidad. Sin embargo, ambos formatos siguen teniendo un problema evidente, como lo son los cables, adaptadores y compatibilidad según el equipo.

El Dual Portable SSD ocupa justo ese espacio intermedio que nadie estaba resolviendo bien. Es más rápido que cualquier pendrive, mucho más cómodo que un SSD externo y más universal que las soluciones basadas en cables o docks USB-C.

Es un SSD disfrazado de pendrive, pero sin las limitaciones técnicas de los viejos pendrives ni la molestia de los SSD externos con cables. Además, su precio parte desde los 90 euros para la versión con 512 GB de almacenamiento, 136 euros para el modelo de 1 TB y 226 euros para la variante de 2 TB.

En un momento en el que el almacenamiento parece fragmentado entre opciones rápidas, baratas o universales, Kingston propone una unidad que intenta ser las tres cosas a la vez.

Más información sobre: