De los creadores de poner una moneda encima del router WiFi, llega colocarlo encima de una hoja de papel de aluminio: ¿sirve realmente para algo?

¿Papel de aluminio para acelerar el WiFi? Descubre la ciencia detrás de este truco casero, sus riesgos reales de sobrecalentamiento y cómo mejorar tu router sin dañarlo.
Cuando el WiFi empieza a ir lento, todos hemos probado algunos trucos caseros, como reiniciar el router, moverlo un poco, colocarlo más alto, apagar dispositivos que no se usan o buscar en internet algún remedio rápido.
De aquí salen trucos de todo tipo, algunos con algo de sentido y otros bastante dudosos, como poner una moneda encima del router esperando que la señal mejore. La moneda es el ejemplo perfecto de consejo que suena fácil, pero que no tiene una explicación técnica sólida.
Y es que un objeto metálico tan pequeño, colocado sin orientación ni forma pensada para reflejar ondas, difícilmente va a cambiar la cobertura de una casa; por ello, es mejor buscar otras soluciones que sí bien valen la pena.
Con el papel de aluminio, sin embargo, la historia es algo distinta, y no porque sea una solución mágica, sino porque, con base científica, el metal sí puede reflejar parte de las ondas que usa el WiFi.
¿Por qué el aluminio puede ayudar a mejorar la señal WiFi del router?

Cabe señalar que el WiFi funciona mediante ondas electromagnéticas que viajan por el aire hasta llegar al móvil, al portátil o a la tele. Cuando esas ondas se encuentran con ciertos materiales, pueden atravesarlos, perder fuerza, rebotar o desviarse.
El metal refleja parte de esa señal, y aquí es donde se encuentra la base científica del truco, ya que la idea no es poner aluminio encima del router ni envolverlo como si fuera un bocadillo. Sería una mala idea, porque puede tapar la ventilación, aumentar la temperatura y empeorar el rendimiento.
Lo razonable es usar una lámina como reflector, colocada detrás del router o bajo su parte trasera, siempre sin cubrir las rejillas. Si se le da una ligera forma curva y se orienta hacia la habitación donde falta cobertura, puede ayudar a concentrar algo más de señal en esa dirección.
La prueba es sencilla y se puede hacer con materiales que casi todo el mundo tiene en la cocina. Basta con coger una hoja de papel de aluminio, darle cierta rigidez apoyándola sobre una cartulina, curvarla un poco y colocarla detrás del router.
Lo mejor es medir antes y después. Puedes comprobar la intensidad del WiFi desde el móvil o hacer una prueba de velocidad en la habitación donde suele fallar. Si no hay mejora, conviene mover ligeramente el aluminio, cambiar el ángulo o retirarlo. En algunas casas puede notarse algo; en otras no hará prácticamente nada.
Qué mejora y qué no
Cabe señalar que este truco puede ayudar cuando el router está pegado a una pared exterior, en una esquina o enviando señal hacia una zona donde no hace falta. Al reflejar parte de esas ondas, el aluminio puede empujarlas hacia el lado que interesa.
Aun así, concentrar la señal en una dirección suele significar perder algo en otra. Además, lo que no va a hacer es aumentar la velocidad, arreglar una conexión saturada, salvar un router muy viejo o atravesar paredes gruesas como si no existieran.
Si el problema está en la ubicación del router, en interferencias, en demasiados dispositivos conectados o en una vivienda grande, lo más efectivo sigue siendo colocar mejor el equipo o cambiar de canal a 5 GHz.
El papel de aluminio puede ser uno de los pocos trucos caseros del WiFi con una base real, pero solo si se usa como reflector y con expectativas razonables. No sustituye a una buena instalación, aunque puede servir para arañar algo de cobertura en una habitación concreta.
