Ni microondas ni paredes: este es el objeto de casa al que nunca debes acercar el router WiFi: puedes perder la mitad de la señal

Getty Images.
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En ocasiones, un elemento decorativo de lo más corriente puede ser el culpable de que tu Internet vaya más lento o existan interferencias cada dos por tres.

A estas alturas, casi todo el mundo conoce ciertas recomendaciones relacionadas con dónde colocar el router WiFi para tener una buena señal. Es decir, tenerlo en un sitio relativamente alto, evitar que esté cerca de electrodomésticos como microondas o neveras (más aún si estás están llenas de latas) y procurar evitar las paredes o los muros gruesos

Por no hablar claro, del propio sentido común: poner el dispositivo en un sitio despejado parece lógico, incluso sin tener la más mínima idea de tecnología. Sin embargo, existe un objeto de lo más cotidiano, que está presente en casi todas las casas, que se suele pasar por alto. Mucha gente no es consciente de que puede afectar a su señal, y más de lo que se piensa.

El objeto que conviene dejar apartado del router WiFi

El enemigo del router WiFi al que nos referimos no es otro que los espejos. Tal y como señalan algunos expertos, el cristal de un espejo no se reduce solamente a consistir en una superficie transparente o decorativa, aunque mucha gente lo piense. Detrás de ese cristal hay una capa metálica reflectante -normalmente de aluminio o plata- que refleja las ondas electromagnéticas generadas por el router.

Según un artículo técnico en MirrorTopics, esa capa actúa más como un muro que como un vidrio, desviando o siendo capaz de bloquear las señales WiFi de forma significativa. Esto puede provocar pérdidas de intensidad considerables, especialmente en direcciones que apuntan hacia el espejo. Y al fin y al cabo, ¿en cuántas casas hay espejos colgando en las paredes?

Los especialistas igualmente señalan que no se trata de una pequeña molestia: algunos análisis indican que la señal WiFi puede llegar a debilitarse hasta un 50% por el reflejo provocado por un espejo más o menos grande. Esa pérdida no solo afecta a la velocidad, sino también a la cobertura, creando lo que suelen conocerse como "zonas muertas" en cualquier habitación.

Por supuesto, todo depende de dos hechos significativos. El primero, las dimensiones que tenga el espejo. Y el segundo, el lugar exacto en el que esté colocar el propio router. Si este está justo detrás o delante de él, el impacto puede ser incluso más severo. Esa degradación ocurre porque las ondas rebotan, se desvían y no llegan con fuerza a los dispositivos.

Cómo colocar bien el dispositivo

Para evitar tener interferencias, los expertos dan consejos concretos. Sin ir más lejos, poner el router al menos a un metro de distancia de cualquier espejo grande. Si tienes uno puesto en una pared cercana, como suele ser habitual, considera mover el dispositivo a un punto más alto o lateral, pero no justo enfrente.

Esto también puede ser aplicable a aquellos muebles que cuenten con superficies espejadas o con decoraciones metálicas. Por ejemplo, los típicos aparadores que se encuentran en muchos dormitorios. Al menos, no está de más tenerlo presente, no sea que tu señal WiFi no vaya bien y te vuelvas loco intentando descubrir el motivo.

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