Nvidia descarta una futura RTX 5050 de 9 GB y podría relanzar la RTX 3060 en solo unas semanas

RTX 5050 de 9 GB
RTX 5050 de 9 GBMontaje

Por la escasez de memoria GDDR7 y la demanda de IA, Nvidia no puede fabricar suficientes gráficas nuevas asequibles y plantea recuperar la RTX 3060 con 12 GB lanzada en 2021.

Para entender por qué Nvidia estaría a punto de relanzar al mercado una tarjeta gráfica de hace cinco años, hay que alejarse del mundillo gamer y mirar lo que ocurre en los grandes centros de datos.  

Y es que el entrenamiento y la inferencia de modelos de inteligencia artificial consumen cantidades masivas de memoria GDDR7, el tipo de memoria que equipa las GPU más modernas de la serie RTX 50. 

La demanda es tan elevada que los fabricantes de chips priorizan ese suministro para las empresas, dejando un hueco real en la cadena de producción de tarjetas gráficas de consumo.

El resultado es que Nvidia tiene dificultades para fabricar suficientes modelos nuevos y económicos, precisamente en el segmento donde más usuarios esperan renovarse. 

Las RTX 50 de gama baja se venden por encima de su precio oficial en cuanto aparecen en stock, y las alternativas accesibles brillan por su ausencia.

La RTX 5050 de 9 GB, cancelada antes de nacer

Uno de los movimientos que se esperaban para aliviar esa presión era el lanzamiento de una RTX 5050 con 9 GB de GDDR7. Sobre el papel, el planteamiento tenía sentido.

Aprovechar silicio sobrante del proceso de fabricación de la RTX 5060 para construir una opción de entrada dentro de la arquitectura Blackwell, con un gigabyte adicional de VRAM respecto al modelo estándar de 8 GB y un ancho de banda superior gracias a la memoria de última generación.

Según el filtrador MEGAsizeGPU, ese plan ha quedado en suspenso con fecha de lanzamiento indeterminada. La misma escasez de GDDR7 que genera el problema sería el obstáculo para la solución.

Conviene matizar que no hay confirmación oficial de Nvidia. Distintas fuentes sitúan el alcance de la cancelación en puntos diferentes: algunas hablan de un retraso temporal, otras de un frenazo más definitivo. 

Lo que sí coincide en todas ellas es que el hueco de mercado existe y que la compañía necesita cubrirlo de alguna manera, y qué mejor que con una tarjeta gráfica de hace 5 años.

¿Por qué la RTX 3060 y no otra cosa?

La respuesta está en la ingeniería de costes. Y es que la RTX 3060 se fabrica con el proceso de 8 nanómetros de Samsung, un nodo que lleva años en producción y que no compite por los mismos recursos industriales que el proceso de 4 nanómetros de TSMC utilizado en las series RTX 40 y RTX 50. 

Fabricarla es más sencillo, más barato y no interfiere con la producción de los modelos de gama alta que generan mayores márgenes. A eso se suma que la tarjeta usa memoria GDDR6 en lugar de GDDR7.

La memoria de generación anterior es más abundante, más barata y no está en el centro de la tormenta de escasez. Para Nvidia, reactivar la línea de producción de la RTX 3060 tiene más lógica que intentar fabricar una nueva GPU de entrada con los mismos componentes que escasean.

El resultado es una tarjeta con 3.584 núcleos CUDA, 12 GB de GDDR6 en un bus de 192 bits y arquitectura Ampere. En términos de rendimiento bruto, no es una revelación en 2026, pero la cantidad de memoria es su argumento más sólido frente a la competencia.

Los 12 GB que importan cuando todo lo demás tiene 8 GB

¿Por qué la memoria es tan determinante? Los videojuegos modernos, especialmente los que usan motores como Unreal Engine 5 con sus texturas de alta resolución y sistemas de iluminación avanzados, exigen cada vez más capacidad de VRAM. 

Una GPU con 8 GB puede quedarse corta en títulos exigentes incluso en resolución de 1080p, forzando al juego a cargar texturas de menor calidad o generando tirones de rendimiento.

La RTX 3060 con 12 GB sorteará ese problema con comodidad en 1080p y mantendrá cierto margen en 1440p en títulos no demasiado exigentes. Sus rivales directas en la franja de precio esperada —en torno a los 200 euros— no pueden decir lo mismo. 

Ahora bien, hay limitaciones reales que no conviene ignorar. La arquitectura Ampere no es compatible con DLSS Frame Generation, la tecnología de fotogramas que Nvidia ha presentado como uno de los grandes argumentos de la serie RTX 40 y RTX 50. 

Tampoco incorpora las últimas mejoras en trazado de rayos ni en las capacidades de codificación de vídeo. Para alguien que busque sacar partido a las funciones más avanzadas, la RTX 3060 es una opción con fecha de caducidad más cercana que una tarjeta de generación reciente.

Toda esta ecuación se sostiene o se derrumba en función del precio de venta. Actualmente, la RTX 3060 de segunda mano se puede encontrar entre 150 y 200 dólares en mercados de segunda mano. 

En tiendas, el precio roza los 400 dólares, lo cual convierte el relanzamiento en irrelevante si Nvidia no ajusta el número.

Para que el movimiento tenga sentido estratégico, el precio de salida debería situarse alrededor de los 200 euros o dólares. 

Por encima de esa cifra, la tarjeta no compite ni con la RTX 5050 estándar ni con opciones de segunda mano del propio mercado. Por debajo, se convierte en la opción más racional para quien quiera jugar con garantías en 1080p sin asumir un desembolso significativo.

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