Expertos aseguran que los usuarios sufren "fatiga de suscripción", pero Netflix tiene un plan para superarlo

Imagen generada con IA.
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La enorme cantidad de plataformas de streaming que existen actualmente podría estar acabando con los hábitos de muchos espectadores, y hacerlo aún más en el futuro. 

Nadie duda que Netflix y las demás plataformas de streaming que vieron la luz en la misma línea revolucionaron la forma de ver la televisión. Si se apura un poco, hasta de consumir entretenimiento. Sin embargo, nada dura eternamente, y algunos expertos ya hablan de un cambio en la tendencia de los espectadores. Incluso han acuñado un término: fatiga de suscripción. 

¿Quiere decir esto que las plataformas de streaming vayan a desaparecer? Probablemente no, pero lo que sugieren es que estas tendrán que adaptarse si no quieren sufrir la pérdida progresiva de usuarios. Quizá sea jugar un poco a ser adivinos, puesto que el público suele ser impredecible, pero lo cierto es que hay argumentos sólidos para tomarse en serio la teoría.

Netflix y cuando más no significa mejor

El principal problema para Netflix que HypeInsight y otros medios especializados en televisión ven en el streaming, es bastante sencillo de entender: el exceso de oferta actual. Algo parecido a la burbuja de la inteligencia artificial de la que hablan los especialistas. Hay tantas opciones, que la gente podría empezar a estar saturada: Prime Video, Disney+, Apple TV, Hulu, etcétera.

Tantas posibilidades, dicen, pueden terminar por convertirse en una carga para los consumidores. No solo para sus bolsillos (que también), sino por el propio tiempo que se tiene para ver películas y series, que no es ni mucho menos infinito. El fenómeno en sí ha sido bautizado como "fatiga de suscripción", y da la sensación de que cada vez más gente lo sufre.

Por si fuera poco, los expertos consideran que cancelar una suscripción puede ser más difícil de lo que parece. HypeInsight apunta que muchas apps usan lo que se llama "dark patterns" para complicar el proceso de baja, lo que genera frustración y sensación de trampa. Para solucionarlo, Netflix y otras compañías están probando otros modelos: los packs (o bundles) o los planes con anuncios.

El problema de estos últimos es que, debido a ellos (y sumándole las muchas opciones de streaming que existen), esta nueva forma de consumir televisión comienza a parecerse, si se piensa bien, bastante a la vieja. Es decir, a la de toda la vida. Algo que no es lo que se dice bueno tanto para Netflix como para Prime Video y todas las demás plataformas.

El plan para seguir adelante

El hecho de que Netflix es consciente de lo que está sucediendo es obvio. Tanto es así, que lleva tiempo, por ejemplo, tomando nota a la hora de intentar que su menú sea lo más directo posible. O sea, que sus algoritmos sobrecarguen lo menos posible de opciones a los usuarios, para precisamente evitar esa fatiga de la que hablan los expertos.

Lo mismo que tantear otras posibilidades, como ofrecer pagos por eventos concretos (películas, sobre todo). Lo más seguro es que Netflix y el streaming sigan existiendo dentro de cinco, diez o veinte años. Ahora bien, que sigan pareciéndose a lo que son hoy el día, eso cada vez lo duda más gente.

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