Las IPTV ponen en riesgo una de las normas más sagradas e históricas del fútbol inglés: "Provoca algo mucho peor, justifica la piratería"

Imagen generada con IA

El apagón televisivo de las 3 p. m. en Reino Unido es una normativa vigente desde 1960 que prohíbe la emisión de partidos de fútbol en directo entre las 14:45 y las 17:15 horas los sábados. 

Pensada para proteger las divisiones inferiores y mantener la base de aficionados, el apagón televisivo de las 3 p. m. en Inglaterra es una de las normas que parecen intocables… hasta que dejan de cumplir su objetivo. Esta prohibición impide que cualquier cadena emita fútbol en directo los sábados entre las 14:45 y las 17:15 horas. 

Cabe mencionar que el objetivo es evitar que los aficionados se queden en casa viendo los partidos de la Premier League y que acudan a los estadios. Sin embargo, lejos de frenar el consumo, ha terminado alimentando un fenómeno que preocupa cada vez más a la industria: la piratería.

Hoy las IPTV ilegales han convertido esa restricción en su mejor argumento de venta. Y ya no es solo una sospecha de los expertos, incluso el director de Sky Sports, Jonathan Licht, ha admitido que el apagón está sirviendo para justificar que miles de aficionados busquen por vías ilegales, lo que no pueden conseguir de forma oficial.

Una medida que alimenta la piratería y el fútbol gratis

Esta norma nació hace décadas para garantizar que los clubes de divisiones inferiores no vieran vacías sus gradas cada fin de semana. El razonamiento tenía sentido, porque si se protegía la asistencia local, se aseguraba el arraigo de la afición y se fortalecía la base del fútbol inglés

El impacto económico no era menor, según cifras de la propia Federación, la pérdida de ingresos por romper ese modelo habría alcanzado los 170 millones de libras esterlinas en un solo año. Pero lo que funcionó en los años previos a la era digital se enfrenta ahora a un problema estructural. 

Y es que las opciones de acceso a contenidos deportivos se han multiplicado, los precios de las suscripciones oficiales han subido y la disponibilidad es desigual según el mercado. Resultado: cada vez más aficionados sienten que la norma les castiga a ellos, no que protege el juego.

El hueco que deja la señal oficial han entrado con fuerza las IPTV y las webs de streaming pirata. Ofrecen partidos a precios muy por debajo de los abonados legales, con la promesa de saltarse las restricciones horarias. 

Ante esto, el atractivo es evidente para una persona que estaría dispuesto a pagar, pero al que directamente se le niega la posibilidad. Jonathan Licht lo reconoce sin rodeos, donde afirma que el bloqueo de las 3 p. m. es un punto de entrada para la piratería en el mercado británico. 

Y lo son porque, mientras en países como España o Estados Unidos se pueden ver los partidos de forma legal y a menor coste, en Inglaterra se cierran todas las puertas. Esa desigualdad refuerza la percepción de que piratear no es un robo, sino la única vía para acceder a lo que debería estar disponible.

El riesgo es mayor de lo que parece, puesto que esta normalización de la piratería no se queda en el fútbol, sino que una vez que un usuario está dentro de ese ecosistema, puede acabar consumiendo de forma ilícita otros deportes, películas o series

El propio Licht ha abierto la puerta a que el apagón de las 3 p. m. pueda eliminarse. "Es una conversación que viene", dijo recientemente en un evento de la Premier League. Y lo cierto es que el debate crece entre los clubes, las televisiones y, sobre todo, entre los aficionados.

Levantar la restricción tendría efectos inmediatos que permitiría que los aficionados vieran de forma legal los partidos de su equipo desde cualquier lugar, lo que reduciría la dependencia de canales ilegales y generaría nuevos ingresos por derechos. 

Pero también podría poner en aprietos a clubes más modestos si una parte de su público decidiese quedarse en casa en lugar de acudir al estadio. 

Por ahora no hay una decisión firme, pero la presión es cada vez mayor. El fútbol inglés se enfrenta a una paradoja difícil de sostener con una norma que fue creada para cuidar el deporte y que está sirviendo de combustible para uno de sus problemas más graves.

Cerrar el acceso legal a los partidos de fútbol no ha frenado la demanda de la piratería; solo ha cambiado el camino que siguen los aficionados para acceder a los partidos de fútbol, por lo que está saliendo contraproducente.

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