Palo a España: tenemos uno de los peores WiFi de Europa, ¿de qué nos sirve tanta fibra óptica?

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España se encuentra muy abajo de la lista en los países con mayores velocidades de conexión y más del 75% de dispositivos aún usan WiFi 4 y WiFi 5. Ni siquiera capitales grandes como Barcelona y Madrid consiguen mejores resultados, muy por debajo de otras europeas.

España no saca buena nota en lo que tiene que ver con las velocidades de conexión y la adopción de nuevos estándares de WiFi, como WiFi 7, que es capaz de cuadruplicar el máximo permitido en descarga por segundo.

Según los últimos datos del Speedtest Global Index de Ookla, a nivel mundial la delantera la llevan países como Emiratos Árabes Unidos o Qatar, con ciudades capaces de alcanzar velocidades de entre 470 Mbps y casi 600 Mbps, con ejemplos como Abu Dhabi, Dubai o Doha, que lideran el podio.

En comparación, para poder encontrar alguna ciudad española en este ranking hay que descender hasta el puesto 42º, con una media de 149,95 Mbps en Barcelona, y Madrid en el puesto 48º, con una media de 140,16 Mbps, sin ninguna otra entre los primeros 100.

Así, España también queda muy lejos de los países de Oriente Próximo en la clasificación por regiones, e incluso muy por detrás de varios europeos, con una media de velocidad de 77,6 Mbps en el puesto 51.

Esto contrasta con los últimos datos aportados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) referentes a la adopción de la banda ancha fija y las líneas de fibra óptica (FTTH), que continúan creciendo a nivel nacional.

Aunque no así con lo ocurrido con la adopción de nuevos estándares de WiFi, un apartado en el que los fabricantes de móviles y otros dispositivos de consumo han avanzado ofreciendo especificaciones que, a día de hoy, puede que no seas capaz de usar.

El 75% de los españoles aún continúa utilizando WiFi 4 y WiFi 5

Si has comprado recientemente un dispositivo de alta gama, por ejemplo, un móvil, habrás notado que entre sus características ya aparece WiFi 6 o, en algunos casos, WiFi 6E, un estándar que apareció en 2019 ante las necesidades de conexión de varios dispositivos.

En este sentido, no supuso una gran revolución en la velocidad máxima de conexión en comparación con WiFi 5, que permite alcanzar los 700 Mbps frente a los 1.000 Mbps teóricos de WiFi 6. Algo que sí ha logrado el innovador WiFi 7, como expresa la investigación de Ookla.

"Con avances en velocidad, latencia y eficiencia, WiFi 7 se está convirtiendo en una herramienta importante para los proveedores de servicios de internet que buscan competir más eficazmente en el segmento premium del mercado fijo, permitiendo las mejores experiencias de su clase en conexiones mayores a 1Gbps", comenta Luke Kehoe, investigador de Ookla.

Según los datos compartidos en el informe, apenas el 0,2% de los dispositivos analizados en España corresponden a WiFi 7; en contraposición, la suma de WiFi 4 y WiFi 5 supera el 75%, muy lejos de los países líderes de Europa, que son los nórdicos.

La adopción de los estándares WiFi más avanzados en países como Suecia, Noruega e Islandia alcanza el 38%, 39% y el 46%, respectivamente, con el 25% visto en España aún muy por debajo de los vecinos europeos.

En estas posiciones, también aparecen otros países muy rezagados en la adopción de los estándares más avanzados, los que tienen una mayor penetración de fibra, como Portugal (78%) o Irlanda (84%), con un mayor uso de WiFi 4 y WiFi 5.

Una gran desventaja en lo que tiene que ver con las velocidades de conexión, ya que los países con mayor adopción de WiFi 7 cuentan con una velocidad media de 565,8 Mbps, es decir, un incremento del 78% respecto al WiFi 6.

Las velocidades mayores a 1 Gbps aún son un reto para España

En lo que tiene que ver con la banda ancha fija, España muestra mejores resultados en velocidades superior a 1 Gbps, las conocidas como multigigabit, según los últimos datos del Digital Economy and Society Index (DESI) de 2024, elaborado por la Comisión Europea.

A nivel europeo, las suscripciones de esta modalidad de banda ancha se quedan en un 18,52%, y España supera esa media regional con un 20,34%.

Sin embargo, aún muy por debajo del 51,57% de Francia, del 37,19% de Hungría o del 30,45% de Rumanía, los 3 países que lideran la adopción de las mayores velocidades en banda ancha fija.

En cualquier caso, la investigación concluye que el gran desafío ahora ha pasado del acceso general a la conectividad de última milla, es decir, el tramo final que conecta a los usuarios finales con Internet.

Entre los grandes retos para soportar velocidades simétricas, aparecen los desafíos asociados a propiedades inmobiliarias más grandes, materiales de aislamiento que entorpecen la propagación de la señal o el crecimiento desbordado de dispositivos conectados.

Esto es vital, ya que algunos de las previsiones, como las realizadas por IoT Analytics, estiman que para 2030 habrá en el mundo más de 40.000 millones de este tipo de dispositivos conectados, en comparación con los casi 20.000 millones de finales de 2024.

Lo cual supone duplicar la cifra de dispositivos en apenas 5 años, un reto mayúsculo para el que las últimas conexiones, como WiFi 7, podrían ser la mejor solución. Una tarea pendiente que España aún tiene que resolver.

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