Guido van Rossum, padre de Python: "Para crearlo, tomé todo lo que me gustaba de ABC y quité todo lo que me disgustaba, muchas veces copiándolo de C"

Python soporta varios estilos de programación, entre ellos la programación orientada a objetos, la imperativa y, en menor medida, la funcional. También es multiplataforma.
Muchos lenguajes de programación nacen por una necesidad muy concreta, donde alguien trabaja con una herramienta, se encuentra con sus límites y decide construir algo mejor.
Eso fue lo que ocurrió con Python, en el cual su creador, Guido van Rossum, no partió de una gran estrategia comercial, sino que quería un lenguaje más cómodo para programar, más claro al leerlo y menos pesado que otras opciones de su entorno.
Durante una entrevista, de acuerdo con el portal Unocero, Van Rossum explicó el origen de Python: “No me gustaba Perl 3 tampoco, por lo que decidí crear mi lenguaje inspirado en ABC y C. Tomé todo lo que me gustaba de ABC y quité todo lo que me disgustaba, muchas veces copiándolo de C”.
La declaración del programador resume muy bien cómo nació uno de los lenguajes de programación más usados del mundo, que fue a partir de experiencia, descarte y sentido práctico.
Python nació porque Guido van Rossum necesitaba trabajar de otra manera

Cabe señalar que Guido van Rossum trabajaba en el CWI, el Centro para las Matemáticas y la Informática de Países Bajos. Allí participó durante varios años en ABC, un lenguaje pensado para facilitar el aprendizaje de la programación.
Más tarde estuvo vinculado a Amoeba, un sistema operativo distribuido, donde escribir herramientas en C podía resultar más lento y menos cómodo para ciertas tareas.
Ese contexto explica mucho mejor el nacimiento de Python, donde Van Rossum no buscaba crear un lenguaje difícil para expertos, sino una herramienta que permitiera escribir programas con menos fricción.
En pocas palabras, quería conservar la claridad de ABC, pero sin quedarse encerrado en sus limitaciones. También necesitaba la solidez y el contacto con el sistema que ofrecía C.
Es importante mencionar que no significa que Python sea una copia de otros lenguajes de programación. Significa que su desarrollo fue una mezcla inteligente de ideas que ya existían.
De ABC tomó el interés por la legibilidad. Es decir, la idea de que el código debe entenderse con facilidad, incluso por alguien que no lo escribió. Esa filosofía terminó siendo una de las grandes señas de identidad.
Lo que no le convencía lo dejó fuera o lo rediseñó. Van Rossum entendía que un lenguaje pensado solo para enseñar podía quedarse corto cuando se quería usar en proyectos más amplios. Por eso Python debía ser sencillo, pero también útil para resolver problemas reales.
De C aprovechó soluciones más prácticas y cercanas al funcionamiento del sistema, ya que era un lenguaje mucho más extendido en entornos técnicos, con más control y mejor encaje para construir herramientas potentes.
ABC fue el punto de partida que hizo posible Python

ABC fue un lenguaje creado con una intención educativa que buscaba que programar resultara menos intimidante para los principiantes. Su sintaxis era más limpia que la de otros lenguajes y estaba pensada para que la persona se centrara en la lógica del programa.
Para Van Rossum, ABC fue un aprendizaje decisivo que le mostró que un lenguaje podía ser más amable. También le enseñó qué cosas no funcionaban cuando se quería ir más allá del uso educativo.
“Comparado con otros lenguajes, excepto tal vez Scratch, la sintaxis y comportamiento de Python es la más intuitiva y fácil de aprender”.
Python heredó la obsesión por la claridad, pero fue diseñado para servir en muchos más escenarios. Podía usarse para aprender, automatizar tareas, crear herramientas y desarrollar proyectos.
La clave de Python fue hacer que el código se pudiera leer mejor
Python terminó destacando por una idea sencilla: el código lo leen las máquinas, pero también las personas. Cuando un programa crece, otros desarrolladores tienen que entenderlo, corregirlo y mantenerlo.
Si el lenguaje ayuda a que esa lectura sea más natural, todo el trabajo mejora. Esa apuesta explica por qué se convirtió en una puerta de entrada para aprender a programar y, al mismo tiempo, en una herramienta usada en proyectos profesionales.
Van Rossum creó Python mirando hacia otros lenguajes, pero con una intención propia. Tomó lo que servía, quitó lo que estorbaba y construyó una herramienta que hizo la programación más clara para millones de personas.
