James Cameron explica el porqué del fracaso de Terminator: Destino oscuro: “No era una buena idea”

El mítico James Cameron no dirigió la última película de Terminator, pero sí la produjo y ayudó con su guion.
Cuando Terminator vio la luz, allá por 1984, transformó totalmente el cine de ciencia ficción. Y no solo eso, también encumbró a su director, un por entonces relativamente desconocido James Cameron, como uno de los nombres a seguir de Hollywood.
Por eso, aunque después el cineasta haya encadenado éxitos como Titanic o Avatar, nunca ha abandonado del todo su saga de robots.
Sobre todo después del fenómeno que supuso en todo el mundo su secuela (la primera, la de 1991). Pero incluso el propio James Cameron ha tenido que reconocer lo incontestable: Terminator: Destino oscuro fue un fracaso comercial. La gente, sencillamente, dio la espalda a la película. Ahora el director de Mentiras arriesgadas o Abyss ha dado la cara para explicar su versión del porqué.
Terminator, un destino de lo más oscuro
Terminator: Destino oscuro fue un jarro de agua fría para todos. Para su director, Tim Miller (responsable también de Deadpool), sus protagonistas —los veteranos Arnold Schwarzenegger y Linda Hamilton— y también para su productor, James Cameron. Este último, además, acostumbrado a ser uno de los grandes de Hollywood, capaz de convertir en buenos negocios todos sus proyectos.
Pero esta vez la cosa no cuajó, y la película sufrió donde realmente más duele, en la taquilla. Ahora, en una reciente entrevista, el propio Cameron (quien también se ocupó de co-escribir la historia de la cinta) ha dado un razonamiento para su fracaso. “El problema no fue que la película no funcionara, el problema fue que la gente no fue a verla”, admite Cameron.
Es decir, que desde su punto de vista el film estuvo bien, solo que no tuvo el público necesario. Y entorna el mea culpa. “Torpedee esa película antes de que escribiéramos una sola palabra o comenzáramos a filmar. Y conseguimos el objetivo. Hicimos una secuela legítima, pero no era buen momento, la gente estaba muerta, jubilada, lisiada o mostraba demencia”.
Para concluir, el director asegura: “No era una buena idea. No había nada en la película que atrajera a un nuevo público”. Pero sin hacer referencia a la posibilidad de que realmente la audiencia diese la espalda a la franquicia Terminator por la razón más obvia: porque estuviese cansada de ella. Al fin y al cabo, excesivas secuelas no siempre son sinónimo de éxito.
Hasta la vista, baby

En cualquier caso, como su protagonista, la saga Terminator es difícil de destruir. Siempre, de una forma u otra, consigue encontrar la forma de regresar. En esta ocasión, lo ha hecho con una serie de animación de Netflix, que por lo general ha conseguido unas buenas críticas. En realidad, bastante superiores a las de Destino oscuro, que en su día no entusiasmó a los profesionales.
Por su parte, James Cameron asegura que esta secuela es la mejor de todas después de las dos películas que él dirigió (la primera y la segunda). Y ya se sabe que entre sus planes nunca ha estado el acabar con su mítico robot. ¿Volverá este a las pantallas de cine en algún momento? No sería del todo descabellado, quién sabe.