Llega a Netflix una de las mejores adaptaciones de un videojuego de la historia

Estrenada en 2008, la película adapta un título de culto de Konami, y su llegada a la plataforma permite recordar por qué está considerada un auténtico clásico.
Netflix ha demostrado en numerosas ocasiones su interés por el mundo de los videojuegos. Sin ir más lejos, en algunas de sus últimas producciones como Cyberpunk Edgerunners. No es la única, ya que Prime Video también ha hecho lo propio con Fallout o Secret Level. Pero hace veinte años, las adaptaciones de videojuegos, sobre todo al cine, no eran tan sencillas.
De hecho, durante los años 90 siempre se decía que las películas inspiradas en videojuegos eran un peligro. Y había precedentes que, aunque hoy sean defendidos por algunos, parecían demostrarlo con creces. Fue gracias a films como este por lo que este subgénero particular empezó a disfrutar de una mejor reputación entre todos los aficionados al cine.
Netflix recupera un clásico de los videojuegos
Cada vez que se hace una lista con las mejores películas basadas en videojuegos, Silent Hill se encuentra entre ellas. Un clásico que ahora está disponible en Netflix, casi veinte años después de su estreno. Así que la gran pregunta que a día de hoy puede hacerse es la siguiente: ¿realmente era tan buena? Sin olvidar tampoco algunas de sus principales cualidades, muy ensalzadas cuando se estrenó.
Dirigida por el cineasta francés Christophe Gans (que ya era conocido en todo el mundo gracias a El pacto de los lobos), la película estaba basada en la popular franquicia de videojuegos de Konami. Sobre todo en la primera entrega de Silent Hill, aunque también tenía cosillas de sus secuelas. Pese a ello, el film contó con libertades que sus responsables entendieron como necesarias.
Por ejemplo, mientras que el videojuego original estaba protagonizado por un padre en apuros, Harry Mason, en la película fue una mujer, Rose Da Silva, quien tomó su lugar. Al parecer, porque los guionistas consideraron que el papel tenía más rasgos maternos que otra cosa. Además, ni el personaje de Pyramid Head (original de Silent Hill 2) ni los enemigos del juego tenían el mismo significado.
Pese a todo ello, Silent Hill fue un relativo éxito de taquilla. Costó en torno a 50 millones de dólares y logró recaudar el doble. Tampoco para tirar cohetes, pero cumplió, sobre todo tratándose de una película de terror, y basada en un videojuego más o menos considerado de culto. De hecho, lo mejor fue la respuesta de los jugadores, que esta vez sí apoyaron al film desde su estreno.

Silent Hill… ¿en estado puro?
Incluso teniendo en cuenta las obvias diferencias entre la película y los videojuegos de Konami que hemos comentado, Silent Hill hizo una cosa bien: mantener en gran medida uno de los grandes atractivos del juego, su ambientación. La atmósfera de misterio que siempre ha estado presente, con la omnipresente niebla y los inquietante y oníricos entornos del juego se lograron conservar.
Todos estos aciertos permitieron que, incluso a día de hoy, la película siga siendo perfectamente disfrutable. Y es que, además de su calidad como film, este título demostró que las adaptaciones de videojuegos podían tener cierto nivel. Lo cual no era precisamente poco en su momento.