Netflix demostró su amor por el suspense con esta película basada en un libro, y hoy en día sigue dando de qué hablar

Charlie Kaufman, conocido por ser el guionista de obras como Olvídate de mí o Cómo ser John Malkovich, demostró sus excentricidades también como director.
Netflix ha demostrado con creces su enorme interés por el suspense. Existen un montón de series y películas producidas por la popular plataforma que así lo demuestran. Algunas han logrado mucho reconocimiento, como la popular saga Puñales por la espalda, y otras tienen intención de lograrlo, como su nueva serie basada en la escritora Agatha Christie.
Sin embargo también forman parte de su catálogo películas que pertenecen a este género (al menos, en teoría), pero se salen de todos los tópicos más convencionales. Aquí no hay asesinatos y sospechosos o policías que quieren descubrir tal o cual cosa. Con todo, en su momento se estrenó una de las propuestas más arriesgadas de Netflix, y todavía lo continúa siendo.
La película de intriga más peculiar de Netflix
A pesar de que no tiene una gran reputación como director, lo cierto es que Charlie Kaufman es uno de los guionistas más originales de Hollywood. De su particular ingenio surgieron algunas películas tan aplaudidas por la crítica y difíciles de encasillar como Olvídate de mí o Cómo ser John Malkovich.
Para ponerse detrás de las cámaras en un proyecto producido por Netflix, en cambio, optó por adaptar una novela de Iain Reid. No se trata de un libro muy conocido, pero sí bastante ingenioso e interesante. Así fue como nació Estoy pensando en dejarlo, una de las películas de intriga menos convencionales de Netflix, en parte por lo surrealista de buena parte del metraje.
Eso sí, aunque Kaufman tomó como punto de partida la base del libro, no es menos cierto que aportó muchas cosas de cosecha propia. Todo comienzo de forma habitual, una joven viaja con su novio, Jake, para conocer a sus padres en una remota granja rural. Durante el trayecto en coche, la protagonista repite mentalmente una frase inquietante: "estoy pensando en dejarlo".
Poco a poco, el argumento de la película se va retorciendo, dejando de llevar un camino lógico, y poniendo a prueba al espectador, un poco a lo David Lynch. Los personajes cambian sus roles y ocupaciones, envejecen, rejuvenecen, y en ocasiones las escenas incluso pasan a contradecirse a ellas mismas. Un ejercicio cinematográfico tan arriesgado como disfrutable.

No se trata de otro film más
Las críticas de Estoy pensando en dejarlo fueron bastante dispares. Muchos aplaudieron la valentía de su director (y también de Netflix, por dar luz verde a un proyecto así), mientras que otros cinéfilos más conservadores encontraron en ella una propuesta demasiado rara. Quizá todo depende de cómo se quiera ver el film.
Si se busca algo distinto, desde luego que merece la pena. En algunos casos, quién sabe, incluso puede llevar a los más curiosos a interesarse también por el libro original en buscas de respuestas. Este fue editado en España, aunque también sin demasiada repercusión.