Ni España ni Francia, este país es el paraíso de la piratería y las IPTV en Europa

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La tasa de transmisiones pirata supera en un 33% la media europea, mientras que el tráfico hacia listas IPTV se mantiene muy elevado, alcanzando el nivel más alto de la región.

Durante años, España y Francia han estado en una constante guerra contra los servicios que ofrecen transmisiones deportivas piratas a través de listas IPTV, que han mermado los intereses de los dueños de los derechos, así como de los equipos y ligas, incluida LaLiga de Javier Tebas.

Si creías que estos países lideraban el consumo de las emisiones ilegales, esto no es del todo cierto, ya que Portugal, pese a haber sido el país modelo en bloqueos de webs, se ha convertido en el auténtico paraíso para quienes buscan acceder a series, películas, fútbol y más a precios irrisorios. 

La nación lusa se ha convertido, contra todo pronóstico, en uno de los mayores focos de piratería en Europa. Ni las restricciones ni los acuerdos con operadoras han frenado el acceso a IPTV. De hecho, hoy por hoy, su tasa de acceso a material ilegal es un 33 % superior a la media europea. 

En 2015, fue el primer país del continente en establecer un sistema coordinado de bloqueo de dominios piratas. Lo hizo a través de un acuerdo voluntario entre el Gobierno, los principales operadores de internet y los titulares de derechos de autor. 

Cabe señalar que el pacto permitía actuar con rapidez y sin necesidad de procesos judiciales largos, algo que llamó la atención. Era como un sistema similar a Piracy Shield, aunque ahora todo parece indicar que ya no es muy funcional debido a que las listas IPTV han vuelto a estar disponibles. 

En poco tiempo, se bloquearon más de 3.000 páginas web, que iban desde plataformas de descargas hasta sitios de streaming. Durante un tiempo, la estrategia pareció efectiva, pero ahora la situación ha cambiado: las emisiones se han convertido en uno de los servicios más demandados por los usuarios.

Portugal no logra acabar con la piratería

Uno de los motivos por los que Portugal se ha convertido en el epicentro de la piratería en Europa es la facilidad con la que los sitios piratas esquivan los bloqueos. Cada vez que se cierra un dominio, surge otro con diferente dirección, y el acceso para el usuario final apenas se ve interrumpido. 

Esta dinámica es especialmente visible en los servicios de IPTV, que cambian de servidor y URL constantemente, lo que dificulta a las autoridades frenar su expansión. 

Un claro ejemplo es el conocido Tugaflix, un clásico del streaming ilegal en Portugal, que ha sido bloqueado en múltiples ocasiones, pero al final siempre vuelve con un nombre diferente para seguir ofreciendo contenido a miles de usuarios: tugaflix2, tugaflixplus, tugaflixhd…

El resultado es una red de distribución ilegal de contenido, que abarca desde partidos de fútbol gratis y estrenos de cine hasta series, anime y mangas de estreno. La industria observa cómo sus esfuerzos se diluyen ante la capacidad de adaptación de estos servicios.

Las IPTV y el nuevo frente de batalla

Pero no todo gira en torno a las webs, ya que el auge de las plataformas IPTV ilegales ha abierto un nuevo frente en la lucha contra la piratería. En Portugal, muchas de estas redes ofrecen acceso a canales de pago, competiciones deportivas y estrenos de cine por precios ridículos.

Las operadoras del país han denunciado públicamente esta situación, pero con una estrategia diferente: en lugar de pedir más bloqueos, reclaman sanciones económicas para los usuarios que acceden a estos servicios, justo como se está pidiendo en España con LaLiga.

La lógica es clara, porque mientras haya demanda, habrá oferta, por mucho que se bloquee la fuente. Esto plantea una disyuntiva incómoda, ¿debería cambiarse el foco del castigo, pasando de los proveedores a los consumidores? ¿Hasta qué punto es viable perseguir individualmente a miles de usuarios?

Portugal bloquea, multa y persigue, pero los resultados no acompañan. Con más de 3.000 dominios bloqueados y un ecosistema pirata que no deja de crecer, queda claro que no basta con apagar incendios si las brasas siguen encendidas.

Los expertos afirman que mientras existan puntos ciegos, los sistemas no evolucionan al ritmo del mercado digital, por esta razón los piratas informáticos seguirán encontrando nuevas formas de sortear los controles, pero sobre todo alimentar una economía sumergida en constante crecimiento.

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