Así es la película japonesa de ciencia ficción más impactante de los últimos tiempos que puedes ver en streaming

Aunque costó unos ridículos 18.000 dólares (apenas dos millones de yenes), convenció a la crítica especializada por su original idea y cuidado desarrollo.
No todas las películas de ciencia ficción tienen por qué tener épicas historias de naves espaciales detrás. Ni tan siquiera contar con notables efectos especiales. Incluso tratándose de un país con habitual tendencia hacia lo fantástico como es Japón, a veces una buena idea y convincentes interpretaciones es más que suficiente para lograr un resultad mucho más que digno.
Es lo que sucede con una de las películas de viajes en el tiempo más originales, sorprendentes y bien llevadas de los últimos años. Quizá en su momento no fuese demasiado conocida, pero lo cierto es que a día de hoy mucha gente la considera prácticamente de culto. Y lo mejor de todo es que puedes disfrutar de ella en la plataforma de streaming Filmin.
Viajes en el tiempo a la japonesa
Más allá de los dos minutos infinitos es una película de ciencia ficción atípica en todos los sentidos. Más aún siendo un film japonés. Pero también es una de las más recomendable de todo el catálogo de Filmin, a poco que te atraiga el género. Para empezar, se trata de una propuesta desenfadada que, pese a su relativo rigor científico, también tiene bastante de comedia.
La película cuenta la historia de Kato, un joven dueño de un café en Kioto normal y corriente, que un día descubre poco más o menos que por casualidad que su ordenador puede mostrar imágenes del futuro... con exactamente dos minutos de adelanto. Más sorprendente aún: su televisor en el apartamento de arriba muestra lo que pasó dos minutos antes.
Al unir ambos dispositivos, Kato y sus amigos crean un bucle temporal casero que les permite ver y "hablar" con versiones futuras de sí mismos. Aunque se trata de una película con mucho humor y personajes cuento menos pintorescos (muy a la japonesa, las cosas como son), también ofrece un guion francamente ingenioso, y un ritmo que hace que todo suceda en un suspiro.
También, hay que ser justos, porque el film es bastante corto: apenas supera los 70 minutos. Pero como suele decirse: si lo bueno es breve, dos veces bueno. En este caso, tras una idea relativamente sencilla, se van creando una serie de acontecimientos que resultan tan entretenidos como sorprendentes. Incluso con su cierto grado de misterio, por así decirlo.

Una maravilla técnica de ciencia ficción
Que Más allá de los dos minutos infinitos sea una película humilde, que indudablemente lo es (apenas costó dos millones de yenes, unos ridículos 18.000 euros), también muestra una considerable destreza técnica por parte de su director, Junta Yamaguchi. Sobre todo porque toda la película se lleva a cabo como si fuera un único plano secuencia.
El rodaje de toda la película se realizó con un equipo muy reducido, en su mayoría amigos y colaboradores del director. Además, la mayor parte de la misma transcurre en una sola localización: el café y el apartamento superior. Pero lejos de resultar un problema o una limitación, esto consigue el efecto contrario en el film: crear una inesperada sensación de credibilidad.