Predator: Badlands no oculta la triste realidad de Hollywood: tiene las peores cifras de taquilla desde 1981

La conocida franquicia de ciencia ficción nacida en los años 80 ha sido uno de los pocos estrenos que ha llevado a la gente al cine durante este otoño.
Que Hollywood no pasa por su mejor momento, es una realidad que se sabe desde hace tiempo. A pesar del éxito de algunos estrenos como Predator: Badlands, la realidad es que cada vez resulta más complicado atraer a la gente a las salas de cine, contando alguna que otra honrosa excepción. De hecho, este otoño ha sido el peor para la taquilla norteamericana desde 1981.
La situación resulta tan difícil, que ni siquiera el reclamo de contar con intérpretes famosos, una campaña de promoción generosa o unas críticas excelentes es sinónimo de éxito. Además, mientras algunos espectadores (o directores, como Tarantino) se quejan del exceso de franquicias, remakes o secuelas, el público parece demostrar que es de lo poco que le interesa.
Predator: Badlands, la excepción en una taquilla moribunda
Predator: Badlands ha sido la película más taquillera de este otoño, concretamente de cuantas se han estrenado desde octubre. Puede parecer algo estupendo, pero lo cierto es que no ha tenido demasiada competencia. No porque no se hayan estrenado películas en estas fechas, sino porque pocas de ellas han logrado convencer al público, que, sencillamente, no ha ido a verlas.
Tal y como revela el New York Times, 2025 ha sido el año con peores números desde 1981, si se exceptúan los años de la pandemia, por razones obvias. Para hacerse una idea, nada mejor que recurrir a los números. La taquilla conjunta de Estados Unidos y Canadá solo fue capaz de sumar 445 millones de dólares. Una cifra paupérrima se mire por donde se mire: en 2019 alcanzó los 1.000 millones.
El problema, señalan los expertos, es que ni siquiera la presencia de grandes actores y actrices ayuda actualmente. Las cifras son desastrosas, especialmente en lo que se refiere a películas "adultas" o dramas de todo tipo. Caza de brujas, con un presupuesto de 70 millones y la presencia de Julia Roberts, recuperó apenas 3,3 millones. El beso de la mujer araña, con Jennifer Lopez, costó 30 millones y recaudó 1,6.
Lo más triste de todo, dicen, es que no se trata de un bache temporal, sino de una tendencia que ha llegado para quedarse. Solo aquellos films que por alguna razón se convierten en una especie de fenómeno, por así decirlo, motivan a la gente a ir al cine. Y casi siempre están de una forma u otra relacionados con el público juvenil o directamente infantil.
Las salas de cine agonizan, ¿de quién es la culpa?
Probablemente la situación que vive la taquilla no tenga un único culpable, sino varios. Para empezar, están las plataformas de streaming, claro. Muchos estrenos llegan rápidamente al formato doméstico, por lo que la gente prefiere la comodidad de verlos en casa. Por supuesto, también está el precio, como denunció la propia Sony. Lo que antes era algo popular, ahora cuesta cada vez más.
Ir al cine con niños, por ejemplo, resulta un desembolso que hay que pensarse, al contrario de lo que sucedía hace años. Además, hay otros factores, como la desaparición de los cines de barrio o, sobre todo, los cambios de costumbres de mucha gente desde la pandemia del pasado 2020. Sumándolo todo, es fácil prever un futuro complicado para las salas de cine, guste o no.
