Rubén Arranz, experto en medios de comunicación, analiza La Séptima, el nuevo canal de la TDT: "Nunca un cordón sanitario fue tan inefectivo. A partir de aquí, lo de siempre"

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La Séptima llegará a la TDT española el 5 de noviembre entre críticas y apoyos. Y Rubén Arranz también cuestiona el discurso que rodea a su lanzamiento, más allá de sus programas.
La Séptima comenzará a emitir en la TDT el 5 de noviembre con una propuesta centrada en la actualidad, el directo, el análisis y el entretenimiento, pero el debate sobre el proyecto ha comenzado mucho antes que sus programas.
Y es que la cadena impulsada por José Miguel Contreras lleva semanas generando reacciones mientras prepara su programación, con Javier Ruiz como presentador y director editorial. Entre quienes han analizado su llegada está Rubén Arranz, periodista de El Confidencial, que cuestiona cómo sus responsables están presentando las dificultades del lanzamiento.
En su columna sobre La Séptima, Arranz pone en duda el alcance del aislamiento mediático que denuncia Contreras y critica lo que considera un respaldo de las instituciones públicas a una televisión privada.
Cabe señalar que el origen de la controversia está en la intervención del empresario en el Foro de la Nueva Comunicación del 21 de septiembre. Allí sostuvo que algunos grandes medios estaban evitando informar sobre la cadena, aunque reconoció que tenían derecho a hacerlo.
Ese mismo día, la Delegación del Gobierno en Madrid difundió desde su cuenta oficial un mensaje sobre La Séptima, con la fecha de estreno, fotografías y declaraciones del directivo. Y es esta publicación uno de los elementos en los que Arranz apoya su crítica.
Rubén Arranz cuestiona el supuesto aislamiento de La Séptima

El periodista señala que el canal ha aparecido en numerosas cabeceras, con noticias sobre sus fichajes, entrevistas a sus responsables e información sobre los contenidos que prepara.
Nunca un cordón sanitario fue tan inefectivo. A partir de aquí, lo de siempre: que les vaya bien.
Arranz interpreta las quejas de Contreras como una estrategia de promoción y diferenciación frente a sus competidores. A su juicio, las relaciones empresariales y la rivalidad por la audiencia ayudan a explicar que otros grupos no se vuelquen en dar visibilidad al nuevo canal.
Ahora bien, que existan noticias sobre La Séptima no descarta que determinados medios decidan ignorarla. La crítica del periodista cuestiona la imagen de aislamiento que transmite el creador del nuevo canal, pero la cobertura de unas cabeceras no permite establecer cómo están actuando todas las demás.
La difusión institucional, el otro foco de la crítica
El reproche de Rubén Arranz también se dirige al uso de una cuenta pública para dar difusión al proyecto. El periodista considera que esa actuación favorece a una empresa privada ideológicamente próxima al Gobierno.
En el mensaje de la Delegación del Gobierno en Madrid se reprodujo la opinión de Contreras de que existe un vacío de oferta progresista en la televisión privada, donde también informó de la presencia del delegado Francisco Martín en el encuentro.
Arranz utiliza ese episodio para desarrollar su tesis sobre la cercanía entre el proyecto y el Ejecutivo. La publicación acredita esa difusión institucional, pero por sí sola no demuestra financiación pública del canal ni control gubernamental sobre sus contenidos.
Por su parte, Contreras rechaza que La Séptima se haya creado para favorecer a un gobierno y defiende su carácter privado. Su intención, según ha explicado, es atraer a distintos públicos, incluida una audiencia progresista que considera insuficientemente atendida.
A unas semanas de que La Séptima inicie sus emisiones, la crítica de Rubén Arranz se centra en el discurso de sus promotores y en los apoyos que reciben. La programación y el cumplimiento de sus promesas editoriales podrán evaluarse cuando el canal llegue a la pantalla.
