La Séptima llega a la TDT con un objetivo ambicioso: competir directamente con Cuatro y LaSexta.

El objetivo de La Séptima
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La nueva cadena nacional empezará a emitir el 5 de noviembre con actualidad, directo y producción propia, mientras busca hacerse un hueco entre las grandes televisiones.

La nueva cadena nacional de la TDT ya tiene fecha de estreno, y La Séptima comenzará a emitir el 5 de noviembre, en un momento relevante para la televisión española por los cambios que experimentará la plataforma durante esa misma jornada.  

El proyecto nace alrededor de Servicios Integrados de Entretenimiento Televisivo (SIETE), la sociedad que obtuvo la nueva licencia estatal de TDT, y tiene como principal impulsor a José Miguel Contreras, uno de los nombres vinculados al nacimiento de LaSexta. 

La intención es levantar una cadena generalista desde cero y darle una identidad propia dentro de una oferta televisiva que lleva años dominada por los grandes grupos. 

Pero la ambición va bastante más allá de ocupar una nueva posición en el mando. Y es que La Séptima quiere entrar en el terreno de Cuatro y LaSexta, con una estrategia basada en actualidad, directo, análisis y producción propia. 

Sus responsables plantean además un proyecto con recorrido digital y una inversión inicial de entre 20 y 25 millones de euros, con la intención de construir una estructura capaz de competir por audiencia y publicidad. 

Una cadena construida alrededor de la actualidad

Cabe señalar que La Séptima prepara una parrilla centrada en información, actualidad, análisis, debate e infoentretenimiento, con una apuesta especialmente fuerte por la emisión en directo y por contenidos producidos expresamente para la cadena. 

La idea es alejarse de una programación basada principalmente en ficción adquirida o reposiciones y construir buena parte de la oferta desde la propia cadena. 

Ese planteamiento también afecta a la manera de abordar la información. Contreras ha defendido una televisión que aporte contexto y que no convierta necesariamente cada espacio de actualidad en una sucesión de enfrentamientos entre tertulianos. 

El debate seguirá teniendo presencia, pero la intención es que la cadena pueda construir su personalidad alrededor de una forma diferente de tratar los asuntos de actualidad. Por ello, el proyecto ya está incorporando rostros para dar forma a esa propuesta. 

Entre los profesionales vinculados a la futura programación se encuentran Silvia Intxaurrondo y Javier Ruiz, mientras la cadena continúa cerrando otros fichajes y formatos antes de presentar su parrilla completa. 

El objetivo es competir con la Cuatro y LaSexta

La Séptima pretende disputar un espacio que durante años han ocupado Cuatro y LaSexta, dos cadenas que también llegaron al mercado nacional con la intención de hacerse un hueco frente a los operadores tradicionales.

Contreras ha situado precisamente esa competición como una de las grandes metas del proyecto. La previsión inicial contempla alcanzar una cuota suficiente para consolidar la cadena y avanzar hacia la rentabilidad alrededor de 2030. 

El plan empresarial contempla ingresos próximos a los 40 millones de euros al cierre de 2029 y una audiencia que podría situarse inicialmente entre el 1,5 % y el 2 %, con margen para acercarse al 3 %. 

Una cadena nacional necesita mucho más que una frecuencia para funcionar: hacen falta estudios, tecnología, distribución de señal, profesionales, producción y una estructura comercial capaz de sostener el proyecto. 

Solo el acuerdo de difusión con Cellnex supone una partida cercana a los cinco millones de euros anuales, según los datos publicados sobre el plan. 

La batalla no terminará en la TDT

La estrategia de La Séptima tampoco se limitará a la televisión convencional. Y es que el proyecto contempla una presencia digital que permita distribuir contenidos por Internet y ampliar el alcance de la cadena más allá de la pantalla tradicional. 

Esa dimensión será importante para llegar a espectadores que consumen actualidad y entretenimiento de forma cada vez menos ligada a una parrilla televisiva convencional.

El desafío, por tanto, no será simplemente comenzar a emitir. La Séptima tendrá que conseguir algo mucho más complicado: crear una audiencia propia y convertir una nueva oferta televisiva en un hábito para el espectador.

Aquí estará la verdadera prueba del proyecto, que es tener una programación diferenciada, rostros reconocibles y recursos para producir contenidos propios que puedan facilitar la entrada, pero también competir de verdad con Cuatro y LaSexta.

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