Tenían sus Bitcoins guardados en monederos de hardware desconectados de Internet, pero les han robado 70 millones de dólares en 41 minutos: ¿Cómo es posible?

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Los ciberdelincuentes solo pueden actuar a través de Internet, o en persona. A miles de dueños de monederos fríos les han robado sus criptomonedas sin tocarlos.
Invertir en criptomonedas es una operación de alto riesgo. Incluso lo que parece 100% seguro, no lo es. Unos ciberdelincuentes han conseguido lo imposible: hackear monederos fríos desconectados de Internet, sin abrirlos.
Miles de usuarios de las billeteras por hardware de Coldcard se las han encontrado vacías, pese a que no estaban conectadas a Internet, ni nadie ha tocado el dispositivo. El pasado 30 de julio los hackers robaron 1.082 Bitcoins en solo 41 minutos a 1.196 monederos fríos, valorados en unos 60 millones de euros. Ya van por los 80 millones a 4.585 direcciones de Bitcoin, porque siguen aplicando su truco mágico a usuarios que no conocen el hackeo.
La culpa es de un firmware de las billeteras frías Coldcard, con un fallo descomunal que llevaba activo desde 2021.
Así se pueden robar monederos fríos
Para entender lo que ha pasado, hay que conocer los conceptos básicos de las criptomonedas, que emplean términos cotidianos para explicar lo que son complejas operaciones criptográficas.
Los Bitcoins son cadenas de datos que cumples ciertas condiciones, para identificarlos como Bitcoin. Se guardan en monederos, también llamados billeteras, carteras o, técnicamente, direcciones de Bitcoin.
Estos monederos tienen una clave pública y una privada. La pública es como tu número del cuenta del banco, la puedes compartir con cualquiera para que te ingresen Bitcoins, porque solo con la clave pública no se puede robar. Para eso se necesita la clave privada, como el PIN o la clave de tu cuenta. Existe también lo que se llama una frase semilla o semilla de recuperación: una secuencia de 12 o 24 palabras que permite adivinar la clave pública y privada, por si las pierdes. Las tres se generan al mismo tiempo, porque están relacionadas.
Los monederos pueden ser calientes o fríos. Calientes son los que almacenan las claves en Internet, normalmente en plataformas de criptos especializadas, o en un documento encriptado en Google Drive, u otro servicio de almacenamiento. Aunque estén en un sitio seguro, siempre puede ser hackeado, con lo que te robarían las claves.
Por eso mucha gente usa los monederos en frío: dispositivos del tamaño de una cartera, con un teclado para guardar las claves de tu dirección de Bitcoins. No están conectados a Internet, así que un hacker remoto no puede acceder. Y aunque roben el dispositivo, tiene sus propias claves de acceso.
Conociendo la teoría, este robo de billeteras frías parece imposible. ¿Cómo las han vaciado en remoto, sin Internet, y sin tocarlas? Han aprovechado un incomprensible fallo del firmware relacionado con las frases semilla que generaba.
La clave está en la semilla de recuperación
Estas semillas deben crearse de forma que nadie pueda reproducir cómo se crearon. Por ese se usan chips especializados en generar números aleatorios impredecibles, que vienen con los propios monederos de hardware.
Un fallo en el firmware de las carteras frías Coldcard hizo que las semillas no se generaran usando el chip, sino un software que creaba números pseudoaleatorios. Para un humano no hay diferencia, pero bajo ciertas condiciones, un criptógrafo puede predecir los números que ese software genera.
Estudiando estos dispositivos, los hackers pudieron adivinar números de serie de estos monederos, y cómo se comporta su reloj interno. Así pudieron predecir qué semillas generaría el monedero frío, y con ello sus direcciones de Bitcoin y sus claves privadas asociadas. Como eran números semialeatorios muchas semillas eran erróneas, pero solo tuvieron que probar una a una, para ver cuáles eran válidas.
Gracias a que “clonaron” la semilla, pudieron conseguir las claves de casi 5.000 billeteras frías, sin tener que acceder a ellas. Así llevan robados 80 millones de euros, y aún siguen, porque muchos usuarios no se han enterado, y no han movido sus Bitcoins a otra dirección.
Un nuevo mito de las criptos ha caído: los monederos fríos no son inviolables. Ni siquiera hace falta tocarlos para vaciarlos. Muchos dueños de criptomonedas no van a dormir tranquilos esta noche...
