La distro de Linux que te devuelve a los años 90 para jugar: Nintendo 64, PS1, Game Boy y mucho más

Elígenos como tu fuente preferida en Google.
Batocera es una distro ligera de Linux que te permitirá acceder a cientos de títulos de consolas míticas que ya han desaparecido, una garantía ante el fin del formato físico.
Hay muchísimas opciones actualmente para encontrar títulos de hace varias décadas, desde ofertas en consolas de nueva generación hasta emuladores que permiten lanzar cualquier videojuego en un PC, e incluso en dispositivos que ya se han quedado anticuados.
Pero una de las más populares y fáciles de configurar –también queridas por la comunidad– es Batocera, un sistema ligero basado en Linux que ofrece compatibilidad con más de 200 sistemas diferentes, además de arquitecturas.
Su nombre proviene de una especie de escarabajo denominado Batocera, ya que el creador es un aficionado a la entomología y este era el insecto favorito de su hijo. De ahí un nombre que ha pasado ya a la historia de la informática y que cumple su primera década de vida.
Con ella tendrás a tu disposición muchísimos videojuegos que de otra forma ya no podrías probar, como algunos de los años 80 y 90, con consolas míticas que marcaron la historia de esta industria, como la Nintendo 64, la NES e incluso portátiles como la Game Boy y la PSP.
Pero también mantiene disponibilidad con consolas mucho más recientes, como la PlayStation 4; ahora bien, tendrás que luchar con las configuraciones, ya que aparentemente Batocera es sencilla para juegos retro, pero no funciona tan bien para las más recientes.
A pesar de los inconvenientes, creo que es un sistema de juegos que deberías probar si tienes en casa un portátil que ya no utilices u otro dispositivo como una Raspberry Pi y te gusta probar con este tipo de configuraciones en tu tiempo libre.
Así es Batocera, la distro Linux con acceso a cientos de juegos
Batocera es totalmente gratuito y de código abierto, por lo que detrás de esta hay una gran comunidad de mantenedores que revisan los fallos, incompatibilidades y lanzan actualizaciones de forma bastante periódica.
Está basada en Buildroot e integra el frontend EmulationStation (ES-DE) con un tema modificado para hacerla más personalizada, además del motor RetroArch con decenas de núcleos de emuladores.
Nació en 2016 como un fork de Recalbox por un exdesarrollador de dicho proyecto y ya va por la versión 43.1, gracias a que soporta más de 45 arquitecturas de hardware –desde una Raspberry Pi Zero hasta PC x86_64 y consolas portátiles más nuevas– y a que no hace falta instalarla directamente en tu PC.
Esto se debe a que está pensada para llevarla directamente en un USB o una tarjeta SD, con lo cual simplemente tendrás que grabar la imagen en el dispositivo preferido para jugar y arrancarla.
Una vez lista, puedes copiar tus juegos y BIOS mediante USB, configurar la red y acceder a la emulación de muchísimas consolas clásicas –NES, SNES, Mega Drive, PSX, Nintendo 64, Saturn, Dreamcast y casi cualquier otra, pero también a las portátiles, como Game Boy, PSPS y otras, además de tener una colección arcade, todo con características modernas como el juego en línea, filtros gráficos, multijugador local o actualizaciones OTA mensuales.
Básicamente, en su interfaz podrás revisar carátulas, configurar temas personalizados para hacerla más individual y hasta integrarla con Kodi si la necesitas en algún TV Box, por ejemplo.
La legalidad de Batocera y todas sus posibilidades
Batocera partió de Recalbox, como ya he mencionado anteriormente, aunque comparte la interfaz con EmulationStation, pero también hay otras opciones en la industria como RetroPie, que presentan algunas diferencias notables con Batocera.
Por razones legales, Batocera no incluye BIOS ni juegos por defecto, aunque sí añade todas las interfaces gráficas, emuladores y utilidades para que puedas incluir todos los que tengas, además de añadir tus controles favoritos, la resolución, además de la configuración de audio e idiomas.
En la práctica, esta distro de Linux reconoce los formatos estándar de ROM de cada sistema, pero no incluye juegos por defecto, ya que estos deben obtenerse de forma legal según la normativa vigente en cada región. Por tanto, Batocera solo es un facilitador de la emulación, mientras que es responsabilidad del usuario respetar los derechos de autor de cada título. Así, la recomendación es clara: usa solo ROMs de juegos que hayas adquirido.
En caso de que seas ya un veterano en esta industria, podrás acceder a consolas de Sony, de Nintendo, de Sega, así como otras como las de Atari, la Commodore 64 y máquinas que marcaron un antes y un después en la industria, pero que ya han desaparecido desafortunadamente.
Todo sin limitaciones para controles de terceros con los que sí tiene compatibilidad, a diferencia de lo que ocurre en consolas propietarias, que limitan estos a los suyos propios, sobre todo si quieres jugar a títulos más recientes.
Si quieres probar Batocera, es relativamente fácil. Tendrás que descargar la imagen oficial de su página web y flashear esta en el medio que prefieras, como un USB, una tarjeta SD o un SSD.
En arquitectura x86_64 de los PC más modernos no tendrás casi ningún problema para instalarla correctamente, incluso en algunos con más de 10 años puedes acceder a la emulación ligera; eso sí, si buscas jugar a consolas 3D como la Nintendo 64, la PlayStation 1, GameCube o Wii sí es recomendable tener una CPU multinúcleo y una gráfica decente.
Los requisitos oficiales son de mínimo 2 gigabytes de memoria RAM y 4 gigabytes para una experiencia más óptima, además de unidades USB 3.0 o SSD para mejorar tiempo, siempre con compatibilidad en Steam Deck o ROG Ally.
Hay que tener en cuenta, además, que Batocera funciona como un sistema cerrado que no permite acceder a internet ni ejecutar software adicional fuera de su sistema, por lo que los principales riesgos son legales, ya que usar ROMs o BIOS sin permiso puede acarrear consecuencias.
De tal forma, Batocera solo emula de forma local, por lo que no tiene mecanismos DRM ni registros, con el objetivo adicional de no descargar software malicioso y poner en peligro al usuario final.
En conclusión, usa siempre las herramientas de código abierto como Batocera de forma responsable, ya que ofrece muchísimas posibilidades, pero podrías meterte en problemas si el uso que haces de ella roza lo ilegal.
