Nintendo, Sony y Microsoft desprecian el formato físico, pero es más que eso: están fulminando los derechos de los jugadores

Generado de IA

Las grandes compañías de videojuegos han dejado claro que quieren eliminar el formato físico de los juegos, recortando aún más los derechos de los jugadores. Caminamos hacia los videojuegos como servicio.

Comprar videojuegos es cada vez más difícil. Lo llaman así, pero en realidad lo único que los jugadores hacen es alquilarlos. Dentro de poco, ni eso. Nintendo, Sony, Microsoft y el resto aspiran a que pagues una suscripción mensual eterna para jugar. Y si no pagas, no tienes nada. Como Netflix y compañía, vaya.

La cultura del coleccionismo de videojuegos, está a punto de morir. Al menos con los videojuegos modernos. El sueño de las compañías es que los usuarios solo sean una tarjeta de crédito con patas: paga para jugar, si no pagas no posees nada, aunque hayas pagado 20 años de cuotas mensuales. Cero derechos de posesión o compra.

En los últimos meses, Sony, Nintendo y Microsoft han dado pasos hacia la destrucción programada del formato físico. Y mientras, los juegos y las consolas son cada vez más caros.

Las grandes compañías de juegos quieren matar los discos y cartuchos

Hace unos meses, por primera vez en los 30 años de historia de PlayStation, Sony puso a la venta una consola sin lector de discos, la PS5 Pro. Es cierto que puedes acoplar tú el lector, pero pagando un extra adicional. Y ha estado sin stock en muchos países durante meses.

Microsoft no solo abandona el formato físico: también las consolas, ya convertida en una compañía de software third-party. Va a seguir lanzándolas, pero ya no es una prioridad.

Sus juegos en disco son, básicamente, una licencia de compra. Se ha sabido que el disco de Doom:  The Dark Ages para PS5, y supuestamente también para Xbox, solo contiene 85 MB de datos. El juego ocupa 100 GB, y hay que descargarlo entero. Recientemente Microsoft ha anunciado que va a subir 10 euros el precio de los juegos.

Con el lanzamiento de Nintendo Switch 2, la compañía japonesa estrena las tarjetas digitales de juegos, que permiten mover juegos digitales de una consola a otra, incluso venderlos y prestarlos, pero con más limitaciones que un cartucho físico, porque tienen que estar asociados a una consola.

En Nintendo Switch 2 también van a vender cajas de juego físicas, que solo llevan un código de descarga.

Además Nintendo va a cobrar 10 euros más por los juegos en cartucho, penalizando aún más el formato físico. Los juegos físicos de Nintendo Switch cuestan 59,99 euros. Los de Switch 2, 89,99 euros.

Estos discos sin datos, o las tarjetas digitales de Nintendo, siguen garantizando el derecho de compra del jugador, pero son una sentencia de muerte para la preservación de los videojuegos.

Si la tienda de la consola en cuestión cierra, como han cerrado las de las consolas anteriores, el disco de Doom: Dark Ages se convierte en un pisapapeles, porque no puedes descargar el juego. Y las tarjetas digitales morirán si se estropean las consolas que las contienen.

Es cierto que los jugadores más jóvenes, que han crecido con los juegos de móvil e Internet, prefieren los juegos digitales a los físicos. Incluso las suscripciones tipo Game Pass. Pero es importante que exista la opción de elegir.

Sin el formato físico, los jugadores pierden el derecho a poseer el juego por el que pagan, que es prácticamente el único derecho que les queda. Y se pone en riesgo la preservación de los juegos, porque los juegos digitales desaparecen cuando se pierden las cuentas o las consolas que los contienen. Es una derrota de los jugadores. No permitamos que ocurra.

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