Lo tienes tirado en un cajón y es la solución gratis para que tu WiFi vuele

Generada con IA

Este sencillo truco te permitirá mejorar la señal y, sobre todo, la velocidad de tu conexión. Solo necesitas un dispositivo que probablemente ya tienes en casa.

Aunque tengas contratada la mejor tarifa de fibra óptica de tu operador, es posible que la conexión no sea tan buena como esperabas. Cortes constantes, velocidad irregular o una cobertura limitada en ciertas habitaciones son problemas habituales. 

Lo primero que podrías pensar es que el servicio falla o que tu router no da más de sí y pronto podría estropearse, pero en muchos casos, el problema no es técnico, sino de una señal deficiente.

Si el enrutador está mal ubicado —escondido tras muebles, demasiado lejos o en una esquina de la casa—, la señal simplemente no llega donde la necesitas. Y antes de pensar en gastar dinero en un sistema de red Mesh o comprar repetidores caros, hay una alternativa muy útil y gratuita.

La solución es recuperar y desempolvar tu router antiguo que seguramente lleva años guardado en el cajón o en el trastero y que, sin saberlo, podría ser justo lo que necesitas para mejorar tu WiFi en casa. Sin duda, un truco que debes aplicar ahora mismo si tu conexión no es la mejor.

Reutiliza tu router viejo como repetidor y mejora toda la red WiFi de casa

Cualquier router en desuso puede convertirse en la pieza clave para que el WiFi llegue hasta el último rincón de tu casa. Básicamente, se trata de utilizarlo como repetidor o punto de acceso para ampliar la cobertura de tu red sin gastar un solo euro. Y, para ello, tienes dos formas de hacerlo:

La primera es conectando el router antiguo al principal mediante un cable Ethernet, creando así un punto de acceso cableado. Esta opción ofrece mayor estabilidad y velocidad, ideal para zonas donde se hace mucho uso de internet, como un despacho o salón.

Por otro lado, la segunda es utilizándolo como repetidor WiFi, conectado de forma inalámbrica al router principal. En este caso, debes asegurarte de que el router secundario sea compatible con tecnologías como OpenWRT o DD-WRT, que permiten modificar su firmware para añadir funciones avanzadas. 

Cabe señalar que ambos sistemas son plataformas de código abierto que transforman tu enrutador o módem en un dispositivo mucho más versátil y personalizable, ideal para convertirlo en repetidor.

Ahora bien, para configurarlo correctamente, debes seguir unos pasos básicos: como cambiar la dirección IP del router antiguo (por ejemplo, a 192.168.1.2 si el principal es 192.168.1.1), desactivar el servidor DHCP para que no haya conflicto entre dispositivos, y asegurarte de que la red WiFi tenga el mismo nombre (SSID) y contraseña que la principal. 

Esto permitirá a tus dispositivos cambiar de un router a otro sin perder conexión. No obstante, hay que tener en cuenta algunas limitaciones que suelen surgir cuando todo esté completamente configurado.

Si tu router antiguo solo tiene puertos Fast Ethernet, el ancho de banda se limitará a 100 Mbps. Y si no es doble banda, la conexión puede saturarse fácilmente con varios dispositivos. Aun así, si cumple con unos mínimos, puede marcar una gran diferencia en tu red del hogar.

Una mala señal WiFi puede arruinarte el día (literalmente)

Tener una conexión WiFi deficiente es molesto, puesto que no podrías ver tu serie favorita en streaming sin interrupciones, hasta videollamadas que se congelan o juegos online con latencia insoportable, en general, puede arruinar por completo la experiencia de usuario.

Imagina querer trabajar desde casa y no poder cargar una simple página web. O intentar reproducir una película en 4K en tu Smart TV y que se quede cargando eternamente. Incluso el simple hecho de moverte por tu casa con el móvil puede resultar frustrante si la señal se corta o va lenta. Y ni hablar si tienes varios dispositivos conectados al mismo tiempo.

Por suerte, este pequeño truco puede cambiarlo todo. Reutilizar un router antiguo como repetidor te permitirá llevar la conexión a rincones donde antes era inexistente, sin necesidad de cambiar de proveedor ni comprar aparatos costosos.

Y si quieres exprimir aún más tu WiFi, recuerda otras recomendaciones clave, como coloca el router principal en un lugar elevado y central, alejado de objetos metálicos o electrodomésticos; evita obstáculos gruesos como paredes de hormigón; y, si puedes, apuesta por la banda de 5 GHz para conexiones rápidas a corta distancia.

Si tienes un router antiguo guardado en el cajón, estás a un paso de tener una red WiFi más rápida, estable y amplia sin gastar dinero. Lo que parecía un trasto olvidado puede convertirse en el aliado perfecto para que tu conexión vuele.

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