Los expertos advierten: la salud de la generación Z está en peligro, y la tecnología es la culpable

Muchos especialistas consideran que para el año 2030 enfermedades cardiovasculares y problemas como la diabetes serán más habituales de lo que lo son ahora.
Suele decirse que los jóvenes actuales son los más sanos de la historia. Muchos prefieren ir al gimnasio que al bar, y hay estudios que demuestran, por ejemplo, que el consumo de alcohol se ha reducido muchísimo. Sin embargo, no todo el mundo parece estar de acuerdo en verlo todo de forma tan positiva. De hecho, la salud de la generación Z preocupa, y bastante, a algunos expertos.
Además, la mayoría de ellos no tiene reparos en señalar a un culpable en concreto: la tecnología. Según parece, y como quien no quiere la cosa, los avances tecnológicos han permitido hacer la vida más fácil, con posibilidades de trabajo, ocio y comunicación que antes no existían, pero este exceso de inmediatez y comodidad tienen un lado negativo. O podría tenerlo allá por 2030.
La tecnología, un peligro para la salud de la generación Z
Puede parecer que el año 2030 está muy lejano, probablemente por aquello del cambio de década, sin embargo, falta apenas un lustro para llegar a ese momento. Según un informe publicado por el medio The Lancet, será entonces cuando la generación Z tenga un grave problema para la salud, si todo sigue como hasta ahora. El grado de obesidad en los jóvenes podría ser catastrófico.
Por supuesto, no se debería exclusivamente a una cuestión de genética o de mala alimentación (dos factores que, en cualquier caso, también pueden influir), sino más bien como consecuencia de la tecnología. Según señalan los expertos que firman la investigación, estar hiperconectados ha contribuido a la reducción de la actividad física y a un claro aumento del sedentarismo.
Aunque ahí no termina la cosa. Para The Lancet, el uso excesivo de pantallas está también asociado con hábitos alimentarios poco saludables y una disminución en la calidad del sueño, factores que incrementan el riesgo de obesidad. Además, la exposición constante a publicidad de alimentos ultraprocesados en redes y demás sitios de Internet tampoco es muy positiva en las dietas de los jóvenes.
De esta forma, y aunque adivinar el futuro resulte complicado, incluso el futuro cercano en el tiempo, los expertos en la materia hablan ya de un considerable aumento de enfermedades relacionadas con moverse poco y comer mal. Sin ir más lejos, auguran un preocupante aumento de problemas cardiovasculares y otros problemas, algunos crónicos, como la diabetes tipo 2.
No todo es físico, ojo a la salud mental
Las consecuencias de estar enfermo, en mala forma y además tener poco trato con otras personas (al menos físico) es como una bola de nieve: puede arrastrarlo todo. Empezando, claro, por la propia salud mental de la generación Z. Los casos de depresiones crecen hoy en día, no hace falta esperar a 2030 para saberlo, lo mismo que casos de ansiedad o estrés que antes eran atípicos.
Para evitar esta tendencia, que algunos ya dan por inevitable, se hablan de una educación nutricional o un uso comedido de la tecnología. Pero claro, como sucede siempre, una cosa es decirlo, que es muy fácil, y otra distinta ponerlo luego en práctica.
