La generación Z se "desconecta": la increíble tendencia que arrasa en China

Crecen las protestas y los gestos rebeldes ante una sociedad que cada vez parece poner más difícil las cosas a la juventud... al menos a la nacida en China.
Mucha gente opina que la generación Z no lo tiene particularmente sencillo. A pesar de las revoluciones tecnológicas que se están experimentando (y que muchas veces generan incertidumbre, como sucede con la IA), problemas como la precariedad laboral o las contrariedades de las redes sociales están afectando a los jóvenes. Desde China, no obstante, proponen una solución.
En realidad, más que una respuesta a la incertidumbre que padece la juventud, parece tratarse de un acto de rebeldía ante los obstáculos cotidianos. Principalmente, se trata de una desconexión en toda regla. Pero no solo tecnología, sino que el fenómeno está yendo mucho más allá. ¿Existe la posibilidad de que en algún momento dé también el salto entre los adolescentes occidentales?
La generación Z cambia el chip
En no pocas ocasiones se habla de que la generación Z es diferente. Por ejemplo a la hora de tratar la informática doméstica, o incluso para escribir a mano (o dejar de hacerlo, siendo más precisos). El auge de los llamado teléfonos móviles "tontos" o de las cámaras analógicas también parece dar pistas de que los jóvenes parecen algo agotados de tanta digitalización social.
No obstante, es en China donde estas corrientes parecen estar cobrando especial fuerza. Allí no solo han decidido "desconectar" en gran medida de la tecnología, sino que dan la impresión de haberlo hecho de la propia sociedad como tal. Tal y como comparten medios como Business Insider, podría decirse que la generación Z ha decidido cambiar el chip hacia un perfil bajo de lo más radical.
¿Qué quiere decir esto exactamente? Pues que los chinos han decidido convertirse en lo que ellos mismos han definido como "personas rata" (rat people). O lo que es lo mismo, que en lugar de aspirar a carreras importantes o ganar dinero, ahora optan por pasar sus días en casa, navegando por Internet, comiendo lo más barato y evitando el estrés del mundo exterior.
Desde un punto de vista tecnológico, esto tiene una doble lectura. Por un lado, es cierto que los jóvenes usan Internet o el teléfono para mantenerse en contacto, pero no muestran apenas interés por los últimos modelos de dispositivos o por reclamos que tienen un alto precio. Y sí, hay cierta contradicción entre su idea de desconexión y anunciarlo en plataformas como Xiaohongshu o Weibo.
Los jóvenes chinos y su deseo de convertirse en animales
El concepto de personas rata responde a una analogía clara: no aspirar a gran cosa de la vida. Es una muestra de rechazo a las jornadas de trabajo maratonianas, las convenciones sociales o el consumismo más descarnado. Pero no es la primera vez que la generación Z de China se fija en animales para mostrar su desagrado con el mundo (o al menos con su país).
Hace no demasiado ya surgió una tendencia similar, que consistía en compartir fotos en sus perfiles de redes sociales simulando ser pájaros. En Europa, ya existe una cierta desgana por parte de los jóvenes hacia ciertas costumbres, eso es indudable. Aunque por el momento, eso sí, no se han inspirado en ningún comportamiento animal, que se sepa.
