Antonio Cañavate, ingeniero telemático: "Elegir la mejor operadora de Internet y móvil no consiste únicamente en buscar la tarifa más barata"

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Comparar cobertura, permanencia, roaming, calidad y condiciones puede evitar errores al cambiar de operadora porque una tarifa barata no siempre es la mejor opción real.
Cambiar de operadora parece sencillo hasta que empiezas a comparar, donde una compañía ofrece más gigas, otra baja unos euros la cuota mensual, una tercera regala varios meses y otra promete más velocidad de fibra.
Lo habitual es quedarse con el precio más bajo para cuidar el bolsillo, pero ese dato por sí solo dice bastante poco sobre si una tarifa va a funcionar realmente mejor en nuestro caso.
Antonio Cañavate, ingeniero telemático especializado en redes y telecomunicaciones, plantea justo lo contrario. Afirma que primero hay que comprobar cobertura y necesidades reales y después mirar permanencia, roaming, fibra, líneas y precio.
Los datos de la CNMC respaldan esa idea, ya que entre quienes hicieron una portabilidad móvil en 2025, el 54,7% quería ahorrar, pero un 24,2% citó la calidad del servicio, un 14,5% buscaba mejor cobertura o velocidad y un 11,5% señaló la atención al cliente.
Tampoco conviene decidir con demasiada antelación, sobre todo porque O2 estrenó en agosto una tarifa de 15 GB por 5 euros y semanas después ya aparecieron respuestas en ese mismo tramo de precio.
La cobertura debería ser el primer filtro

Por ello, antes de comparar precios, hay que saber qué compañías llegan realmente al domicilio y qué red móvil funciona bien en los lugares donde pasamos más tiempo.
De hecho, la CNMC recuerda que no todos los operadores prestan servicio en todas las direcciones y dispone de herramientas para consultar cobertura y calidad. A partir de ahí conviene pensar en el uso real.
No necesita lo mismo alguien que teletrabaja, juega online y tiene cuatro líneas móviles que una persona que vive sola, utiliza principalmente WiFi y apenas consume datos.
Del mismo modo, entran en juego tanto la velocidad de fibra óptica como la latencia, así como otros servicios como la televisión. Con las necesidades claras, toca mirar las condiciones.
Cañavate insiste en comprobar si existe permanencia, cuánto tiempo queda y qué coste supondría marcharse antes. No sirve generalizar por compañía. O2, por ejemplo, no aplica con carácter general permanencia en sus paquetes de fibra y móvil, mientras otros operadores pueden vincularla a una instalación, promoción o dispositivo.
Las promociones requieren la misma atención, donde una cuota de 30 euros durante tres meses puede parecer mejor que otra de 42 euros, pero dejar de serlo si después sube a 50.
Es importante mencionar que la comparación útil no está en el precio destacado del anuncio, sino en cuánto pagaremos realmente durante el periodo que nos interesa.
Los gigas y el roaming también cuentan
Lo mismo ocurre con los datos móviles, ya que tener 200 GB no convierte automáticamente una tarifa en mejor que otra de 100 GB si cada mes apenas utilizamos una pequeña parte.
Así que hay que comprobar también qué sucede al agotarlos y si aparecen reducciones de velocidad, bonos adicionales o costes extra. Además, el roaming es especialmente importante para quien viaja.
Cañavate recomienda realizar la comparación definitiva aproximadamente una semana antes de cambiar o, como máximo, con un mes de margen. Es su recomendación profesional, no una regla universal, pero el mercado cambia lo bastante rápido como para que tenga sentido.
Antes de una portabilidad conviene comprobar cobertura, revisar el consumo y el número de líneas, mirar la permanencia, definir los servicios necesarios, calcular el precio después de las promociones, revisar roaming y calidad y repetir la comparación justo antes de contratar.
Eso resume bien la idea de Cañavate: la mejor operadora no es necesariamente la que anuncia la cuota más baja, sino la que encaja mejor con nuestra zona y necesidades justo cuando vamos a cambiar.
