¿Cuándo debería renovar mi móvil? Señales que indican que tu terminal ha quedado obsoleto

Computer Hoy/Flaticon

Los móviles más duraderos pueden llegar a aguantar hasta 7 años, aunque no siempre se puede alcanzar esta vida útil, por problema derivados de su uso. Estas son todas las señales que te alertarán de que tu móvil ya se ha quedado obsoleto.

Todos los móviles están fabricados con una gran cantidad de minerales, algunos de los cuales se terminan estropeando por el paso del tiempo o por las condiciones a las que estén expuestos durante el uso por parte del consumidor.

Por norma general, uno de los componentes más habituales son las placas de silicio, ya que este es un excelente semiconductor, y permite que pase la electricidad, a diferencia de otros como el cobre (conductor) o el plástico (aislante).

No obstante, el diseño de los terminales ha variado notablemente, y también así los materiales que se utilizan para el exterior, siendo el aluminio el más usado, aunque los fabricantes han innovado en este ámbito, llegando a incluir otros como la madera o el cuero vegano.

Más allá de los materiales elegidos por cada fabricante, aparecen conceptos importantísimos como el diseño modular, que hace referencia a la capacidad de resistir el paso del tiempo que tiene un móvil, además de otros conceptos como la posibilidad de reparación.

Según los últimos análisis de la Agencia Europea del Medioambiente, los terminales analizados en 2024 supusieron un gran avance alrededor de estos conceptos, con una media de garantía de 2 años y 6 meses –9 meses más que lo que se podía ver en 2022–.

Sin embargo, en estos datos no aparecen marcas como Apple o Google, que no están suscritas al Eco Rating, ni Samsung, que lo hizo hasta 2022, pero dejó de participar al año siguiente.

Sea como sea, los móviles en la actualidad son más duraderos, aunque hay varias señales que podrían indicar que tu dispositivo necesita un recambio. Te cuento cuáles son.

Problemas en el hardware

En primer lugar, el indicador más peligroso para el usuario es el fallo en algún componente del hardware, ya que estos pueden suponer grandes riesgos en caso de sobrecalentamiento o, en el lado contrario, de humedades –lo que da lugar a la aparición de oxidación–.

Desde hace ya varios años, los fabricantes han puesto especial cuidado en lo que tiene que ver con la temperatura de un terminal, siempre por debajo de los 50 grados centígrados; si con un uso normal tu terminal rebasa esta línea, tendrás un gran problema.

No solo por el evidente riesgo de que la batería pueda quemarse, sino porque la temperatura es esencial para el buen funcionamiento de cualquier dispositivo electrónico. En los móviles, estas son de iones de litio y grafito.

Algunos de los terminales más avanzados del mercado, mayormente dirigidos a su uso para videojuegos exigentes, llegan con sistemas de refrigeración líquida de vanguardia, como se puede apreciar en los de Redmagic.

Por su parte, los móviles de alta gama son los que suelen salir mejor parados en términos de carga y autonomía, ya que muchos de ellos también añaden funciones inteligentes de carga, con el objetivo de alargar la vida útil de la batería y, por supuesto, evitar problemas de sobrecarga.

La pantalla se congela o no responde

Muchos de los problemas que pueden aparecer en los paneles táctiles no tienen que ver directamente con fallos en esta, más allá de la frecuencia de actualización disponible; en tal caso, siempre recomiendo elegir los 120 Hz.

Una de las causas más peligrosas si tu pantalla se congela es que tu móvil se haya infectado con algún tipo de malware, algo no muy habitual, pero que supondría tener que restablecer a valores de fábrica el terminal.

Otro de los motivos principales puede ser que la RAM no sea ya suficiente para lanzar ciertas aplicaciones al mismo tiempo o acceder al multitarea, un elemento común con el avance de las exigencias del software.

Por último, el espacio disponible en el móvil también puede afectar a la pantalla; aunque los 128 gigabytes suelen ser más que suficientes, lo más recomendable es que no uses todo, o notarás que tu terminal va más lento. Usa en tal caso un dispositivo externo o almacenamiento en la nube.

Ya no existen actualizaciones disponibles

El software de tu móvil es quizá más importante que cualquier componente del mismo, ya que es el que te garantizará la seguridad con cada actualización del fabricante.

Aquí hay que diferenciar entre Android e iOS, además de los fabricantes disponibles –en Android, Google, Samsung y otros–.

En lo que se refiere a Apple, sus iPhone sitúan las actualizaciones en una media de 6 años, dependiendo del modelo que hayas elegido; en la alta gama, siempre son los que más aguantarán el paso del tiempo.

En Android, los móviles de Google y Samsung son los que más años tienen de actualizaciones de seguridad, ya que permiten extenderse hasta los 7 años. Así, si nada más falla, podrías tener un móvil todo este tiempo.

Además, Google anunció el año pasado el programa Longevity Google Requirements Freeze o LGRF, por sus siglas en inglés, que permite a los fabricante del sistema operativo llegar hasta los 7 años de actualizaciones de seguridad.

En este apartado, elegir un móvil con Android es la opción más sensata si quieres extender la vida de tu dispositivo.

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