El iPhone Duo se somete a la prueba de los 10.000 pliegues y este es el resultado: "23 minutos después he decidido que mi teléfono no necesita plegarse"

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El iPhone Duo, el primer smartphone plegable de Apple, ha pasado una exigente prueba de resistencia con más de 10.000 pliegues continuos y ciclos a bajas temperaturas.
Pocas dudas generan tanta curiosidad entre los usuarios como la durabilidad de la pantalla flexible del iPhone Duo, la resistencia de la bisagra y el comportamiento del terminal después de meses o incluso años de uso intensivo.
Precisamente eso es lo que ha intentado responder el creador de contenido Tim Pan en una prueba extrema que ya circula por redes sociales y YouTube, donde el dispositivo es sometido a más de 10.000 pliegues para comprobar si realmente está preparado para el uso diario.
Lo más llamativo no es que el teléfono sobreviva a la prueba, sino cómo cambia su aspecto tras miles de aperturas y cierres. Después de ver el resultado completo, el propio autor deja una de las frases más comentadas del vídeo: “23 minutos después he decidido que mi teléfono no necesita plegarse”. No se trata de una crítica demoledora al dispositivo, sino de una reflexión personal sobre las ventajas y los compromisos que todavía acompañan a esta categoría de productos.
¿Qué ocurre con la pantalla del iPhone Duo después de más de 10.000 pliegues?

La prueba realizada por Tim Pan comienza comparando un iPhone Duo completamente nuevo con otro que ya había pasado por 500 aperturas y cierres. Incluso en esta primera fase aparece un cambio perceptible: el pliegue central de la pantalla se vuelve más visible. Aun así, según explica el creador de contenido, la diferencia apenas se aprecia durante el uso normal, especialmente cuando la pantalla está encendida y se visualiza contenido a brillo elevado.
La parte más exigente llega después. Para acelerar varios meses o incluso años de uso, el terminal se coloca en una máquina especializada capaz de abrir y cerrar el dispositivo de forma repetitiva. El resultado final incluye 10.000 pliegues a temperatura ambiente y otros 1.000 ciclos adicionales en un entorno cercano a los -20 grados Celsius.
Al finalizar el experimento, la pantalla sigue funcionando correctamente, pero el pliegue central se hace más profundo. No aparece una avería crítica ni una rotura del panel, aunque la marca visual es bastante más evidente que en una unidad recién salida de fábrica.
Este resultado encaja con una realidad que los fabricantes llevan años intentando minimizar. El pliegue sigue siendo uno de los principales desafíos de la tecnología plegable. La buena noticia para Apple es que el incremento de esa marca no viene acompañado de fallos graves en la visualización. La mala es que el paso del tiempo continúa dejando huella en la zona donde el panel se dobla constantemente. Para algunos usuarios será un detalle menor; para otros, un argumento suficiente para seguir prefiriendo un smartphone tradicional.
Si la pantalla centra gran parte de la atención, la bisagra es el componente que realmente sostiene toda la experiencia de uso. Un fallo en este mecanismo convertiría cualquier móvil plegable en un producto poco fiable, por lo que la resistencia estructural era uno de los aspectos más observados durante la prueba. En este apartado, los resultados son positivos.
Tras completar las más de 11.000 aperturas y cierres acumulados, la bisagra mantiene un funcionamiento muy similar al del primer día. Tim Pan asegura que sigue ofreciendo la misma asistencia al abrir el dispositivo y que la sensación mecánica continúa siendo suave.
Sin embargo, el vídeo también muestra algunos puntos menos favorables. Durante distintas pruebas con suciedad y partículas pequeñas, el equipo detecta que arena, polvo fino e incluso cabellos pueden llegar a introducirse en determinadas zonas cercanas al mecanismo de plegado.
Esto no provoca una avería inmediata, pero sí demuestra que los móviles plegables siguen expuestos a situaciones que afectan menos a los teléfonos convencionales. Además, al abrir y cerrar el dispositivo de forma continuada, también se observan pequeños comportamientos extraños en la gestión de la pantalla, aunque sin comprometer el funcionamiento general.
Es precisamente esa combinación de ventajas y concesiones lo que explica la frase final del autor. El iPhone Duo demuestra una resistencia notable, especialmente teniendo en cuenta que se trata de un producto con una ingeniería mucho más compleja que la de un smartphone tradicional.
Aun así, el experimento deja claro que la tecnología plegable todavía implica aceptar ciertos compromisos visuales y mecánicos. La bisagra supera la prueba con nota, la pantalla mantiene su funcionalidad y el dispositivo sigue siendo plenamente utilizable tras miles de ciclos, pero el pliegue se hace más visible y algunos elementos continúan generando dudas entre quienes buscan la máxima durabilidad a largo plazo.
Por ahora, la conclusión parece clara: Apple ha logrado construir un plegable resistente, pero la tecnología todavía no consigue eliminar por completo las particularidades que acompañan a este formato desde sus inicios. Para quienes valoran una gran pantalla en un dispositivo compacto, el iPhone Duo puede resultar muy atractivo. Para quienes priorizan una estética impecable durante años, las pruebas de desgaste siguen recordando que ningún panel flexible es inmune al paso del tiempo.
