Adiós al coche eléctrico, el CEO de una de las grandes marcas de coches se echa para atrás: "Para nosotros, la electrificación se suspende por ahora"

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Esto era algo que se veía venir. El coche eléctrico no despega como estaba previsto y hasta las marcas más lujosas y caras se replantean sus planes. 

El mercado de los coches eléctricos se está enfrentando a un auténtico frenazo en seco. Durante años, las previsiones eran optimistas y se aseguraba que a estas alturas de la década uno de cada cuatro coches vendidos en Europa sería eléctrico. 

La realidad, sin embargo, está muy lejos de ese número y apenas ronda el 15%, diez puntos por debajo de lo prometido. Y detrás de esa diferencia hay mucho que contar.

Lo que en su día se vendió como una transición rápida e imparable hacia la electrificación ahora se encuentra con baches serios. Las ventas no crecen al ritmo que los fabricantes habían calculado y eso ha dado pie a números rojos.

Esta situación ha obligado a muchas marcas a tomar una decisión complicada: recular. El problema es que hasta esto tiene un impacto directo no solo en el calendario de cada fabricante, sino también en la confianza de los consumidores, que ya perciben que algo no termina de encajar.

Algunas compañías habían apostado tanto a la carta del eléctrico que ahora se ven contra las cuerdas. Es el caso de varias marcas del Grupo Stellantis o de firmas como Volvo, que anunciaron hace años que estarían cerca de ser 100% eléctricas a estas alturas. La realidad es que ni de lejos.

Ahora llegan más noticias, esta vez desde Italia. Se trata de Lamborghini y su CEO, Stephan Winkelmann, ha sido claro. "Por ahora, suspendemos la electrificación". Lo más curioso es que aquí no hay problema de dinero. Es decir, sus clientes no tienen problemas en pagar varios cientos de miles de euros por un coche, pero sí tienen claro algo: quieren motores de combustión, quieren que rujan.

Con esta decisión, Lamborghini ha optado por frenar el lanzamiento de dos proyectos: el Lambo Lanzador y la versión 100% eléctrica del Urus, previstos originalmente para 2027 y 2028. No desaparecen del mapa, pero sí se aplazan. 

España, entre la espada y la pared con el coche eléctrico

Si nos vamos a España, lo cierto es que el tema del coche eléctrico no termina de encajar. La regulación aprieta a los fabricantes para que vendan coches con muy bajas emisiones y a partir de 2035, en teoría, se acabó la venta de vehículos con motor de combustión. Pero el camino hasta llegar ahí es casi tarea imposible.

La Unión Europea ha impuesto desde enero de 2025 la llamada normativa CAFE, que limita las emisiones medias de CO₂ por coche vendido a 93,6 gramos por kilómetro. Esto significa que cada fabricante debe ir reduciendo la contaminación total de su flota de modelos nuevos o enfrentarse a multas muy caras. 

Y las forma más efectiva de hacerlo es, lógicamente, vendiendo más coches eléctricos o híbridos enchufables. Sin embargo, y viendo como esto realmente se está saliendo de control, parece que la UE ha decidido dar algo de banda ancha.

En concreto, ha anunciado recientemente un cambio con respecto a su estrategia sobre la eliminación total de los coches de combustión a partir de 2035. Lo que en un principio era un objetivo claro y firme, ahora se pone sobre la mesa una revisión inminente que podría cambiar las reglas del juego para fabricantes y consumidores. 

De hecho, la Comisión Europea adelanta a finales de 2025 esa evaluación, casi diez años antes de la fecha marcada para prohibir vender coches nuevos con motor gasolina o diésel. Se plantean opciones como admitir furgonetas híbridas enchufables, con autonomía extendida o incluso que usen combustibles neutros en carbono.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.