Vincenzo Schettini, profesor de física, sobre si consume más combustible con las ventanillas bajadas o con el aire acondicionado encendido: "Depende, es una cuestión de física"

¿Qué gasta más combustible al conducir con calor? El físico Vincenzo Schettini explica cómo la ley de la velocidad determina cuándo debes encender en aire acondicionado y cuando bajar la ventanilla del coche.
En pleno verano, subir a un coche expuesto al sol puede ser una auténtica tortura. Ante esta situación, el debate entre los conductores siempre resurge: ¿es mejor bajar las ventanillas para que entre en aire o es mejor dejarlas subidas y encender el aire acondicionado?
El físico y divulgador Vincenzo Schettini ha abordado esta cuestión desde la ciencia aplicada, demostrando que la respuesta no es absoluta, sino que depende directamente de la física del aire y la velocidad de desplazamiento.
El efecto freno: la aerodinámica y las ventanillas bajadas
Cuando un coche circula con las ventanillas subidas, el aire exterior se desliza de por la carrocería gracias al diseño aerodinámico del vehículo. Sin embargo, al bajar las ventanillas, la física cambia drásticamente.
El aire entra en el interior del coche, creando una gran turbulencia interna. En la práctica, el coche se comporta de forma similar a un paracaídas abierto ya que el aire atrapado dentro del vehículo actúa como un obstáculo físico o un freno invisible.
Es por ello que para mantener la misma velocidad obligamos al motor trabajar más y entregar mayor potencia, con un incremento directo e inevitable en el consumo de combustible.
Por otro lado, el aire acondicionado tampoco es sale gratis, ya que el compresor se conecta directamente al motor, extrayendo energía de forma continua para enfriar el interior del coche.
Este proceso genera un consumo extra de combustible constante para hacer funcionar el sistema de climatización, independientemente de la velocidad.
Aire acondicionado o ventanilla bajada: la ley de la velocidad
Para determinar qué método permite ahorrar más combustible, Schettini recurre a una norma física fundamental: la resistencia aerodinámica es proporcional al cuadrado de la velocidad.
Esta relación matemática hace que el impacto del aire afecte de una forma u otra según lo que marque el cuentakilómetros:
A bajas velocidades en ciudad la resistencia del aire es prácticamente insignificante. En este escenario, el impacto aerodinámico de llevar las ventanas abiertas no penaliza al motor, por lo que bajar los cristales es la opción más económica.
A altas velocidades en autopistas o autovías, se multiplica de forma exponencial efecto "freno". A partir de cierto umbral (normalmente situado entre los 70 y los 80 km/h), la resistencia que frena al coche con las ventanillas bajadas supone un mayor gasto de carburante que lo que genera el compresor. En este punto, cerrar las ventanillas y encender el aire acondicionado es mucho más eficiente.
A pesar de la evidencia científica y del ahorro energético que supone usar el aire acondicionado a circular a altas velocidades, las preferencias individuales siguen teniendo un peso importante.
El propio Schettini reconoce que, a nivel personal, no le gusta la sensación del aire acondicionado, por lo que prefiere bajar las ventanillas y conducir más despacio, adaptando los principios de la física a sus propias preferencias.


