La "cara B" de la baliza V16 de la DGT: expertos denuncian desde estafas a peligros en la carretera

La "cara B" de la baliza V-16 de la DGT: expertos denuncian desde estafas a peligros en la carretera
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Muchos estafadores aprovechan que la estos accesorios de seguridad ya son obligatorios para intentar engañar a los conductores de varias maneras diferentes.

La llegada del nuevo año ha traído a los conductores la obligación de contar con la baliza de preseñalización V16 que la DGT ha elegido para sustituir a los típicos triángulos que se venían empleado hasta ahora. El objetivo de la Dirección General de Tráfico pasa por reducir los percances en la carretera y los accidentes. Sin embargo, hay una "cara B". 

Como suele suceder en estos casos, muchos estafadores quieren aprovechar que un gran número de conductores aún no están familiarizados con la nueva medida para llevar a cabo diferentes tipos de fraudes. Algunos tienen que ver con los propios accesorios de seguridad en sí, pero otros muchos van más allá y pueden suponer una amenaza incluso en la propia carretera.

Los peligros de la baliza V16 de la DGT

Lo primero que muchos expertos han destacado, como era de esperar, tiene que ver con la proliferación de balizas V16 falsas o defectuosas. Es decir, todas aquellas que no cumplen las exigencias de la propia DGT. Los motivos pueden ser varios: que no emitan la luz suficiente para ser visibles, problemas con la duración de la batería o cualquier cosa por el estilo.

Estos modelos "insuficientes" están por todas partes, tanto en tiendas físicas como por lo largo y ancho de Internet. Pero además existe otra estafa común que no debe pasarse por alto. Incluso cuando se trata de la baliza V16 homologada por la DGT, hay que tener cuidado con lo que se pide por ella, dicen los especialistas. El hecho de que sea obligatoria infla muchas veces los precios.

Sin embargo, la mayor amenaza parece consistir en las "grúas falsas", como hasta la propia Guardia Civil ha puesto de manifiesto en varias ocasiones. Estas alternativas "piratas" se presentan con señales muy parecidas a las de grúas oficiales o incluso con chalecos y papelería que hace que por lo general sean muy difíciles de distinguir.

¿Dónde está el principal problema? Pues en que los estafadores acostumbran a valerse de la situación de vulnerabilidad de los conductores para cobrar precios exagerados. En ocasiones las tarifas pueden ser varias veces las que correspondería, o incluso pueden llevarse el vehículo sin autorización u obtener los datos del conductor. El riesgo no es ninguna broma.

Cómo evitar caer en las trampas de los estafadores

La recomendación tanto de la DGT como de la mayoría de los expertos está clara: no aceptar grúas que no sean oficiales o que no aparezcan claramente en los listados autorizados. En caso de tener la más mínima duda al respecto, lo mejor es contactar uno mismo con la compañía de asistencia en carretera contratada o con los servicios de emergencia, pero nunca confiar ciegamente.

De lo contrario, lo que supuestamente es una medida para salvar vidas y evitar riesgos innecesarios, al final puede convertirse en un auténtico dolor de cabeza. Evitarlo, es responsabilidad de todos, empezando por cada conductor.

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