Casi 10.000 euros en multas en solo 13 minutos: el cierre momentáneo de un carril de la autovía provoca una cascada de infracciones

Policía mostrando la muta de tráfico
Policía mostrando la muta de tráficoImagen generada con IA
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Una señal de tráfico temporal puede cambiar por completo las normas de circulación de un tramo de carretera, y no respetarla puede provocar una cadena de multas en pocos minutos.

Hay una señal que casi todos hemos visto cientos de veces en las autovías y que muchos conductores tratan como una simple sugerencia: la cruz roja luminosa que aparece sobre un carril en los paneles electrónicos.  

Cabe señalar que no es una recomendación, es una prohibición. Y en Alemania acaban de demostrarlo con cifras que escuecen, ya que medio centenar de conductores fueron multados en apenas 13 minutos.

Los hechos tuvieron lugar en la autovía A1, cerca de Bremen, en dirección a Hamburgo. Un camión se averió en el carril derecho y tuvo que ser reparado sobre el terreno, lo que obligó a las autoridades a cerrar ese carril de manera temporal. 

De esta manera, los paneles electrónicos de la zona activaron la cruz roja sobre el carril afectado para advertir a los conductores, pero a pesar de la señalización, numerosos coches siguieron circulando por el carril cerrado, y algunos llegaron a usar el arcén para adelantar la zona donde se trabajaba. 

La policía contabilizó 51 infracciones en solo 13 minutos, con expedientes abiertos para todos los infractores y multas que suman 9.180 euros, una cantidad que todavía puede duplicarse si los agentes concluyen que los conductores actuaron de forma deliberada.

Por qué una señal temporal puede acabar en una multa

La respuesta está en cómo funciona esta señalización y en lo que la ley considera de ella. El sistema avisa en dos fases: primero aparece una flecha amarilla intermitente que indica que el carril va a cerrarse y que hay que abandonarlo, y después llega la cruz roja, que ya prohíbe directamente circular por él. 

Si el tráfico no permite cambiar de carril al instante, el conductor debe hacerlo en la primera oportunidad segura, pero jamás seguir bajo la cruz.

Ignorarla se castiga con un mínimo de 90 euros y un punto en el carné de conducir, y la sanción crece si se pone en peligro a otros usuarios o se producen daños materiales. 

Usar el arcén, como hicieron algunos de los multados, también acarrea multas severas por sí mismo. La abogada Melanie Leier, de Geblitzt.de, afirma que seguir circulando bajo una cruz roja equivale, a efectos legales, a saltarse un semáforo en rojo.

Con esa equivalencia se entiende que cada conductor que pasó bajo la señal cometió una infracción grave, y en trece minutos hubo medio centenar de ellos. No fue mala suerte ni una trampa de radar, sino que fue una señal clara ignorada por todos.

La policía de Bremen ha aprovechado el suceso para lanzar un aviso especialmente dirigido a la temporada de vacaciones, cuando los cierres temporales de carriles por averías y obras se multiplican en las autovías. 

Así que la próxima vez que veas esa cruz roja sobre tu carril, conviene recordar que no es decoración, sino que es una prohibición con precio, y quien la ignora lo paga.

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