Conducir en chanclas no está prohibido por el Código de Circulación de la DGT, pero depende del criterio de la Guardia Civil que puedan multarte

Multas por conducir con chanclas
Multas por conducir con chanclasGuardia Civil - TikTok / Montaje
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La recomendación de los organismos de tráfico es utilizar un calzado cerrado, cómodo y que permita manejar los pedales con precisión para evitar riesgos innecesarios.

Durante el verano es habitual que muchos conductores cambien los zapatos cerrados por unas chanclas para soportar mejor las altas temperaturas.  

Después de ir a la playa, la piscina o simplemente en desplazamientos cortos, este calzado parece una opción cómoda y práctica, pero puede generar dudas importantes al ponerse al volante.

La creencia más extendida es que conducir con chanclas está prohibido por la DGT, aunque la realidad es diferente. De hecho, la normativa española no recoge una prohibición que impida utilizar este tipo de calzado mientras se conduce. 

Pero eso no significa que cualquier situación sea válida, ya que la Guardia Civil puede sancionar si considera que las chanclas afectan al control del coche o reducen la seguridad durante la conducción.

La DGT no prohíbe las chanclas, pero exige controlar el coche correctamente

Imagen generada con IA

Cabe señalar que el problema no está en la chancla como elemento concreto, sino en si ese calzado permite al conductor manejar el coche con normalidad. 

El Reglamento General de Circulación establece que el conductor debe mantener en todo momento la libertad de movimientos necesaria, una posición adecuada y la capacidad de controlar los mandos del vehículo.

Por ese motivo, un agente no sanciona simplemente porque una persona lleve chanclas, sino porque puede interpretar que ese calzado dificulta realizar una maniobra correctamente. 

Es importante mencionar que la valoración depende de las circunstancias concretas y de si existe un riesgo para la seguridad vial.

Una persona que conduce con unas chanclas bien ajustadas y que no interfieren en sus movimientos puede encontrarse en una situación diferente a alguien cuyo calzado limita la utilización de los pedales.

¿Cuándo puede la Guardia Civil considerar que existe una infracción?

Las situaciones más problemáticas aparecen cuando las chanclas no ofrecen una sujeción suficiente al pie. Al no estar diseñadas normalmente para conducir, pueden moverse, soltarse o quedarse atrapadas en una zona cercana a los pedales.

Durante una frenada inesperada, por ejemplo, el conductor necesita aplicar fuerza y precisión sobre el pedal correspondiente. Si la chancla se desplaza o queda enganchada, puede retrasar la reacción y aumentar el riesgo de accidente.

También puede ocurrir que el conductor tenga que recolocar constantemente el pie para utilizar correctamente el acelerador, el freno o el embrague en los vehículos manuales. 

Aunque no existe una obligación de utilizar un tipo concreto de zapatos, los expertos en seguridad vial recomiendan elegir un calzado que mantenga el pie sujeto y permita manejar los pedales con precisión.

Un buen calzado para conducir debería ajustarse correctamente, evitar movimientos inesperados y contar con una suela que permita sentir los pedales sin dificultad. 

Los zapatos cerrados suelen ofrecer más estabilidad porque mantienen el pie protegido y sujeto, aunque lo importante es que permitan conducir sin limitaciones.

El problema aparece con elementos que puedan engancharse en la zona inferior del vehículo. Por ello, la comodidad durante el verano no debería estar por encima de la seguridad necesaria para reaccionar ante cualquier imprevisto.

Así que conducir con chanclas no está prohibido por la DGT, pero tampoco significa que sea siempre una opción segura. La diferencia está en si ese calzado permite manejar el vehículo con libertad y responder correctamente ante cualquier situación.

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