Dos niños encontraron un Ferrari enterrado en el jardín de una casa y destapan una estafa que terminó saliendo mal

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El Ferrari Dino desapareció en 1974 y permaneció enterrado durante cuatro años en Los Ángeles. La investigación destapó un fraude al seguro y una historia de película.
En 1974, Rosendo Cruz compró un Ferrari Dino 246 GTS y ese mismo año lo reportó como robado. La aseguradora aceptó la reclamación y le pagaron más de 20.000 euros.
Durante cuatro años, nadie supo dónde estaba el coche ni qué había ocurrido realmente con él, pero lo que nadie sabía es que “el robo del superdeportivo” escondía un plan mucho más elaborado.
El Ferrari no había sido robado por desconocidos que pretendían venderlo, sino que su desaparición estaba relacionada con un supuesto fraude al seguro por parte del dueño, que contrató a hombres para llevar a cabo el plan.
Cabe señalar que el objetivo era hacer que el vehículo desapareciera y cobrar la indemnización sin que pudiera volver a encontrarse. Pero el problema llegó cuando las personas encargadas de deshacerse del Dino decidieron no destruirlo.
El plan era hacer desaparecer el Ferrari
La investigación posterior reconstruyó que Rosendo Cruz habría participado en el supuesto fraude y que varias personas recibieron el encargo de hacer desaparecer el automóvil.
El destino previsto para el Dino era el océano Pacífico, donde debía ser hundido para impedir que pudiera recuperarse y relacionarse con el supuesto robo.
Pero los encargados de ejecutar esa parte del plan cambiaron de idea. En vez de deshacerse de un Ferrari que todavía tenía un enorme valor, decidieron conservarlo y ocultarlo.
Lo enterraron en un terreno y lo cubrieron para protegerlo de la tierra y la humedad, esperando poder sacarlo algún día cuando el fraude hubiera quedado olvidado.
El problema fue que nunca regresaron, y con el paso del tiempo, el Ferrari terminó debajo de un jardín sin que los nuevos dueños de la propiedad supieran que había un deportivo enterrado allí.
Cuatro años después apareció bajo el jardín
En febrero de 1978, dos niños estaban jugando en el patio de su vivienda cuando comenzaron a cavar y encontraron algo metálico. Siguieron excavando hasta descubrir que se trataba de un coche y avisaron de inmediato.
Los agentes Joe Sabas y Lenny Carroll acudieron al lugar y organizaron la excavación con maquinaria. Bajo la tierra apareció un Ferrari Dino 246 GTS verde de 1974, que llevaba aproximadamente cuatro años enterrado.
Comprobaron la matrícula y otros datos del vehículo y confirmaron que era el coche denunciado como robado por Cruz, el cual había sufrido daños por la humedad, aunque su estado resultó sorprendentemente bueno después de tantos años bajo tierra.
La forma en la que había sido protegido también demostraba que quienes lo escondieron no pretendían abandonarlo, sino recuperarlo en algún momento.
Como la aseguradora ya había pagado la indemnización, el Dino pasó a estar bajo el control de las autoridades y posteriormente fue vendido en una subasta privada por unos 5.000 dólares.
El automóvil fue restaurado y recibió incluso una matrícula personalizada de California con el texto “DUG UP”, en referencia a su descubrimiento bajo tierra.
Cabe señalar que el plan pretendía hacer desaparecer un Ferrari para conseguir dinero del seguro, pero quienes debían destruirlo decidieron esconderlo para conservarlo. Nunca volvieron a buscarlo y cuatro años después fueron dos niños quienes encontraron el coche.
