El terror de los radares de tráfico está en España: rastrea coches durante 35 kilómetros y ya ha puesto más de 12.000 multas

Instalado en la carretera CL‑615, en Palencia, este radar de tramo calcula tu velocidad media: si haces el recorrido en menos de 23 minutos, te pone una multa.
En España ya tenemos un radar de velocidad capaz de seguir cualquier coche durante más de 34 kilómetros seguidos. Si haces el tramo demasiado rápido, da igual que frenes justo antes de las cámaras.
Y es que calcula tu velocidad media y, si te pasas, la multa llega igual. Este radar está operativo en la carretera CL‑615, en la provincia de Palencia, y desde que entró en servicio ha acumulado más de 12.000 sanciones.
Es importante mencionar que su objetivo no es pillarte en un punto concreto, sino ver cómo conduces durante todo un recorrido. Por ello, se dice que es uno de los sistemas de control de velocidad más precisos de Europa.
Por qué los radares clásicos se habían quedado cortos
Cabe señalar que el radar fijo de toda la vida mide la velocidad del coche justo en el punto donde está instalado. Si en ese instante superas el límite, salta el flash y se registra la infracción. Sin embargo, es bien sabido que este modelo tiene dos problemas claros.
El primero, que muchos conductores conocen la ubicación exacta del radar, bajan la velocidad unos metros antes y vuelven a acelerar en cuanto lo han pasado. Sobre el papel respetan el límite, pero solo en esa zona.
Pero el segundo problema es el contrario, donde un conductor que circula casi siempre dentro del límite puede ser sancionado por un pico puntual, un adelantamiento mal medido o un pequeño despiste que no refleja su forma habitual de conducir.
Tiempo, distancia y una fórmula muy simple
El radar de velocidad media cambia la lógica, puesto que en lugar de una única cámara, hay al menos dos puntos de control separados por varios kilómetros. Cada cámara registra la matrícula y la hora de paso.
Con esos dos datos se calcula cuánto tiempo has tardado en cubrir la distancia entre ambas. La base es la fórmula más sencilla de física: tiempo igual a distancia dividida entre velocidad.
A partir del límite fijado en la vía, se obtiene el tiempo mínimo legal que deberías tardar en recorrer el tramo.
Si llegas antes de lo que permite ese cálculo, el sistema concluye que en algún momento has superado la velocidad máxima y activa el proceso para sancionarte.
Significa que no mide tu pico más alto, sino el ritmo al que te has movido durante buena parte del camino.
Así funciona el radar de la CL‑615
En la CL‑615, en Palencia, este control se aplica sobre un tramo de 34,61 kilómetros con límite de 90 km/h. Si respetas esa velocidad máxima de forma sostenida, no deberías poder completar el recorrido en menos de unos 23 minutos.
Cualquier tiempo de paso sensiblemente inferior indica que has ido por encima del límite durante una parte importante del trayecto. Desde su puesta en marcha, el sistema ha registrado más de 12.000 excesos de velocidad en este tramo.
No se trata solo de un punto conflictivo, sino de una vigilancia continua que obliga a replantear la forma de conducir, por lo que ya no sirve la estrategia de levantar el pie del acelerador cuando se ve el radar.
Tráfico defiende este tipo de radares de tramo como un sistema más representativo del comportamiento real en carretera. En lugar de basarse en un instante, aproxima el estilo de conducción en general.
Se reduce la picaresca de frenar justo antes de la cámara, mantener velocidades muy altas entre radares y confiar en que nadie te pille. Al mismo tiempo, se suaviza el castigo a los pequeños picos puntuales de quien en general respeta los límites.
Lo que cuenta es tu velocidad media, ya que puedes tener pequeños márgenes hacia arriba y hacia abajo siempre que el conjunto se mantenga dentro de lo permitido.
Cabe mencionar que esta es la teoría que se usa para presentar estos sistemas de control de velocidad como más "justos" para todos los conductores.
¿Cuáles son las consecuencias para ti?
Con estos radares, la vieja costumbre de mirar dónde está el cinemómetro y frenar a última hora pierde sentido. La única forma de evitar problemas es mantener una velocidad estable cercana al límite indicado.
Además, el modelo no es exclusivo de Palencia. Sistemas similares se están extendiendo por otras carreteras españolas y por varios países europeos, lo que apunta a que la velocidad media será cada vez más protagonista en el control del tráfico.
El radar de la CL‑615 es un buen ejemplo del cambio de enfoque en la vigilancia de la velocidad. Ya no se trata de cazarte en un punto concreto, sino de comprobar a qué ritmo real circulas durante decenas de kilómetros.
En ese escenario, la única estrategia que funciona a largo plazo no pasa por conocer el mapa de radares, sino por adaptar tu forma de conducir a los límites de cada vía.

