Damn Small: la distro diminuta de Linux capaz de devolver a la vida cualquier ordenador por antiguo que sea

Imagen generada con IA

Se trata de una de las distribuciones Linux más ligeras, que ocupa solo 700 MB, puede ejecutarse incluso en portátiles con procesadores Intel antiguos y 4 GB de memoria RAM.

Microsoft ha finalizado el soporte para Windows 10 y, a partir de ahora, millones de equipos quedan sin actualizaciones, no por fallos de hardware, sino por no cumplir los requisitos de Windows 11. La mayoría de los equipos siguen funcionando, pero el sistema los condena a la obsolescencia.

Muchos de esos ordenadores acabarán olvidados en un cajón o, peor aún, en el trastero. Portátiles que arrancan sin problemas, PC de sobremesa que aún pueden trabajar con soltura y equipos escolares o de oficina que solo necesitan un sistema más liviano.

Lo que pocos saben es que existe una forma sencilla de devolverles la vida, y una de las alternativas es una diminuta distribución de Linux llamada Damn Small Linux (DSL), tan ligera que puede resucitar un portátil de hace más de una década y hacerlo útil de nuevo.

Un salvavidas para el fin de Windows 10

El final del soporte de Windows 10 deja en el aire a millones de equipos que no podrán dar el salto a Windows 11 por carecer del chip TPM 2.0 o de un procesador reciente. No son máquinas que no funcionan, simplemente han sido descartadas por una cuestión de requisitos.

Aquí es donde entra en juego Linux, donde existen decenas de distribuciones ligeras, pero pocas tan extremas como Damn Small Linux. 

Y es que su tamaño ronda los 700 MB, y puede funcionar con ordenadores que apenas tengan 4 GB de memoria RAM. Lo hace sin ralentizaciones ni dependencias pesadas, por lo que es una de las mejores opciones disponibles hoy en día.

Qué es Damn Small Linux y qué puedes hacer con él

DSL nació como un experimento en 2003: crear un sistema operativo completo en solo 50 MB. Dos décadas después, el proyecto ha renacido con una nueva versión de 700 MB basada en antiX, manteniendo su propósito de ofrecer una experiencia funcional en ordenadores antiguos.

Su entorno es mínimo pero práctico, porque incluye dos gestores de ventanas ultraligeros, Fluxbox y JWM, junto a un paquete básico de programas, como navegador web, procesador de texto, hoja de cálculo y reproductor de audio. Todo lo necesario para tareas cotidianas sin desperdiciar recursos.

Es importante mencionar que esta distro no pretende competir con Ubuntu ni reemplazar a Windows, sino que su objetivo es más sencillo, que es mantener con vida equipos que el software como Windows 10 ha dejado atrás.

Para probarlo solo necesitas una memoria USB de 1 GB, descargar la imagen ISO desde su web, la grabas con herramientas como Rufus y arrancas el ordenador desde el USB. Puedes probarlo sin tocar tu disco duro, en modo live, o instalarlo por completo en cuestión de minutos.

Incluso los equipos más antiguos tardan unos diez minutos en tenerlo listo, pero si lo prefieres, puedes mantener tu antiguo Windows y crear un arranque dual. DSL está pensado para que cualquier usuario, sin conocimientos técnicos, pueda usarlo con naturalidad.

Una vez en marcha, podrás navegar, escribir, escuchar música o gestionar documentos sin notar lentitud. El navegador Firefox ESR funciona bien, y para las más simples existe Dillo, aún más rápido. No convierte tu viejo portátil en un equipo moderno, pero sí lo suficiente para tareas básicas del día a día.

Con 4 GB de memoria puedes mantener abiertas varias aplicaciones sin forzar el sistema. Asimismo, la detección de red y sonido suele funcionar de inmediato, incluso en hardware de hace más de diez años.

No obstante, su principal debilidad está en el vídeo, y es que YouTube apenas alcanza 480p y la reproducción puede entrecortarse. Tampoco está pensado para juegos ni programas pesados de edición. 

Del mismo modo, las fuentes o elementos visuales pueden requerir ajustes manuales para verse bien en pantallas actuales. Aun así, lo importante no es competir con los grandes sistemas, sino dar una segunda oportunidad a lo que todavía sirve.

Mucho más que una distro ligera

Damn Small Linux es capaz de recuperar un ordenador antiguo, y al mismo tiempo evita basura electrónica y reduce el consumo energético de fabricar un nuevo equipo.

Además, su bajo consumo de recursos lo hace ideal para segundas tareas, como un pequeño servidor casero, un equipo para estudiantes o una estación de trabajo. Es rápido, estable y cumple su función sin pedir nada a cambio.

Ahora que Windows 10 ha llegado a su fin, muchos equipos quedan expuestos, pero Damn Small Linux ofrece una alternativa real: un sistema rápido, estable y capaz de funcionar en ordenadores que parecían condenados al olvido.

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