El "scroll infinito" está cambiando cómo piensa la generación Z, y algunos expertos ya hablan de "cambio cognitivo generacional"

El "scroll infinito" está cambiando cómo piensa la generación Z, y algunos expertos ya hablan de "cambio cognitivo generacional"
Generación Z con el móvil.Freepik.

Actualmente existe un particular debate sobre cómo el uso de TikTok y otras redes afecta al cerebro de los jóvenes de la generación Z. ¿Es perjudicial o solo se adapta a los tiempos?

La generación Z, aquellos nacidos entre finales de los 90 y principios de los 2010, es la más cercana a la tecnología. Sí, incluso cuando a veces dé señales de hartazgo y fatiga tecnológica. ¿El problema? Que según los expertos su desmesurado consumo de redes sociales está cambiando su forma de pensar, con respecto a generaciones anteriores. Y no precisamente poco. 

Los expertos se muestran especialmente preocupado por ello, y cada vez son más los estudios que apuntan en la misma dirección. En algunos casos, se empieza ya a hablar de un "cambio cognitivo generacional". Pero ¿qué quiere decir esto exactamente y qué consecuencias parece tener entre los jóvenes?

El "scroll infinito" en la generación Z

Generación Z y la tecnología
Generación Z y la tecnologíaDepositphotos

Los especialistas recuerdan que la generación Z ha sido la primera en haber crecido completamente rodeada de teléfonos inteligentes, redes sociales y vídeos cortos. Precisamente en estos últimos (TikTok, Reels y demás) son los que más parecen estar influyendo en su comportamiento. Una especie de "reconfigurado" mental, que no solo afecta al pensamiento, sino también a su conducta social.

Los estudios, como uno reciente llevado a cabo por la Universidad de Zhejiang, en China, también señalan el llamado "scroll infinito". Antes los jóvenes pasaban páginas, o concentraban su atención en objetivos con un comienzo y un final (un libro, revista o lo que fuese). Ahora hay un contenido nuevo constante. Esto genera una recompensa inmediata para el cerebro.

De ahí que las redes sociales y este tipo de propuestas interminables, dicen los expertos, generen tanta adicción. El cerebro recibe estímulos constantes, sin realizar ningún esfuerzo. Esto, a su vez, estaría teniendo un impacto lógico en la atención de la generación Z. Los jóvenes, explican los especialistas, tienen más dificultades para afrontar tareas mínimamente largas.

O lo que es lo mismo: su tendencia pasa precisamente por eso, buscar estímulos nuevos cada pocos segundos. Si es mirando el teléfono móvil sin parar para supervisar las nuevas notificaciones, pues que así sea. Algunos investigadores lo describen como una especie de transición desde una atención sostenida hacia una atención más fragmentada. Es decir, pensada para la multitarea digital.

¿Todo está cambiando?

Algunos expertos ya utilizan el término "cambio cognitivo generacional" para describir este fenómeno, supuestamente relacionado con las redes sociales, los vídeos cortos y el scroll que no termina nunca. No se trata de una transformación neurológica en sentido médico (es conveniente dejarlo claro), sino de un ajuste colectivo en los hábitos de pensamiento debido al entorno digital.

Un entorno que arrasa con todo. De ahí patrones repetidos como una mayor preferencia por la información visual que por aquella que llega en forma de texto. O también una evidente dificultad creciente para el consumo prolongado de información lineal.

Todo esto genera un debate entre los expertos cuando se profundiza realmente en el tema. La gran pregunta es: ¿se trata de un retroceso desde un punto de vista cognitivo, o simplemente de una adaptación a los tiempos digitales que corren? Si esto último fuese lo más correcto, entonces, ¿no sería lo natural que los más jóvenes cambiaran en esa dirección?

Llama la atención, sobre todo, la disparidad de opiniones. Mientras algunos investigadores alertan de posibles efectos negativos, otros explican que las nuevas formas de comunicación requieren nuevos comportamientos. Así que, ni los propios especialistas se terminan de poner de acuerdo. Eso sí, todos tienen claro que algo está cambiando, aunque no se sepa si eso es bueno, malo o qué.

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