Esta función de Windows que casi todo el mundo usa parece muy útil, pero en realidad causa más problemas de los que soluciona y deberías desactivarla

Montaje/Freepik/IA/Microsoft

Apagas tu PC siempre que dejas de usarlo, pero esta función de Windows 11 mantiene encendido algunos componentes para que el arranque sea más rápido y eso es un problema.

Si bien es cierto que el sistema operativo de Bill Gates ha evolucionado bastante con el tiempo, algunas funciones... siguen siendo problemáticas. Entre todas estas se encuentra una que ha estado disponible desde Windows 8 y en las versiones actuales es bastante útil, aunque no tan recomendada como parece.

Se trata del inicio rápido que está habilitado por defecto en Windows 11 y 10, una característica que tal vez ni sabías que usabas a diario, pero que puede llegar a ser el origen de muchos errores u obstáculos en la experiencia. Su funcionamiento es interesante porque es un tipo de modalidad que fusiona de alguna manera el modo hibernación y apagado para que el ordenador disminuya el tiempo de arranque al encender.

Cómodo y útil hasta que comienzan a llegar los fallos en controladores, actualizaciones incompletas o inconvenientes particulares con respecto a uso de máquinas virtuales, arranque dual u otras cosas por el estilo. Es posible que no sepas qué es o cómo se utiliza, así que aquí vas a aprender las razones por las que deberías considerar desactivarla y en qué influye cuando utilizas el PC a diario.

¿Qué es y cómo funciona el inicio rápido de Windows 11?

En Windows tienes varios estados que se aplican de  acuerdo a la situación. Por ejemplo, como el modo suspensión, ahorro de energía, máximo rendimiento e hibernación. Entre todo esto, está el modo de inicio rápido... guarde la sesión del kernel con el fin de que recargue los procesos y el estado del sistema.

Gracias a la carga de los controladores del archivo hiberfil.sys (de hibernación) y a todas las características que sirven para que no haya un apagado completo del SO, cuando enciendes el ordenador, Windows va a pasar por un arranque veloz porque no tiene que hacer todo desde cero.

Para entenderlo mejor, es como si almacenara una pequeña imagen con las cosas esenciales en el disco duro para cargar más de prisa cuando vuelvas a encenderlo. Cierra todas las apps y sesiones, pero no es un apagado real (full shutdown), sino que le “miente” de cierta manera el sistema para que haya una reanudación de un tipo de hibernación “parcial”.

¿Cómo desactivar el arranque rápido y por qué deberías hacerlo?

Tal y como se ha explicado, no es un apagado al 100%, por lo que el tema de tener que recargar archivos es algo que muchos usuarios consideran conflictivo debido a... fallos en el sistema operativo. Alguno de los errores que podrían surgir es que las actualizaciones de hardware o firmware tengan inconvenientes.

También es posible que sea un obstáculo para dispositivos que tienen arranque dual con Linux, bloquea funciones de conexión como Wi-Fi y Bluetooth, puede causar problemas al intentar hacer modificaciones desde la BIOS/UEFI o realiza un mayor drenaje de la batería.

Pues bien, tal y como explica Microsoft, la manera más sencilla de hacer un apagado completo es de Reiniciar porque esta función no afecta a dicha acción. Ahora, si quieres deshacerte por completo del arranque rápido, lo mejor es que hagas el cambio directo desde el Panel de Control.

Desde este punto, tienes que ir a Opciones de Energía>Elegir el Comportamiento de los Botones de Inicio/Apagado. Haz clic sobre Cambiar la Configuración Actualmente No Disponible para que se habiliten los apartados de Configuración de Apagado y desmarca la opción Activar Inicio Rápido.

Siguiendo estos pasos, todo va a estar listo para que tu equipo no se vea afectado por esta característica. En sí, es útil, pero si crees que podría ser el origen de los errores que hay en tu PC, entonces lo mejor es que la desactives.

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