¿Está el futuro de Windows en ARM? Nvidia cree que sí, pero esto es lo que deberías saber

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Los ordenadores con Nvidia RTX Spark han llegado con enormes expectativas, pero el debate entre ARM y x86 en Windows no es nuevo. Estos son sus pros y contras en 2026.
En plena escasez de memorias y de RAM suena extraño decir esto, pero seguramente el actual sea uno de los momentos más apasionantes para el mercado de los ordenadores, gracias a la llegada reciente de la todopoderosa Nvidia como fabricante de procesadores para PC. Su propuesta está muy centrada en la inteligencia artificial, pero tiene el potencial de sacudir el statu quo de Windows hacia ARM de una vez por todas, socavando décadas de dominio de x86 con Intel y AMD. La pregunta es: ¿eso en qué te beneficia?
En las últimas semanas, he analizado el Asus ProArt P16 (2026), uno de los primeros ordenadores portátiles del mundo con los procesadores RTX Spark de Nvidia, una de las novedades más esperadas de la tecnología en los últimos tiempos, después de que se conociera que las chips para superordenadores llegarían a equipos comerciales.
Los nuevos componentes de Nvidia se caracterizan por tener arquitectura ARM y que utilizan una versión diferente de Windows a la que está acostumbrada la mayoría de usuarios: Windows en ARM, que hace que el sistema operativo de Microsoft funcione en Arm64, en vez de la tradicional x86, como en Intel y AMD.
En todo este tiempo he podido confirmar las bondades de Windows en ARM y también sus debilidades. Esto es lo que debes saber como usuario en 2026.
El día de la marmota: lo de ARM ya pasa con Qualcomm y Apple

En realidad, ni los procesadores ARM ni Windows en ARM son algo nuevo de 2026, por lo que conviene que primero tengas todo el contexto necesario sobre una de las novedades más importantes de los Nvidia RTX Spark además de su rendimiento en IA local.
Esta arquitectura es una vieja conocida de los aficionados de los ordenadores de Apple, ya que la compañía estadounidense lanzó en 2020 sus propios procesadores Apple Silicon, que ya van por la sexta generación y el M6 del MacBook Pro o del iMac, pero también de las versiones profesionales como el MacBook Pro con PROLED XDR con M5 Pro y M5 Max.
En Windows, hace ya más de 2 años que ARM también es una realidad gracias a Qualcomm y a su familia de procesadores Snapdragon X para ordenadores. Estos equipos apostaron fuerte por el rendimiento de la IA y Copilot+, y ya vamos por la tercera generación que los usa.
Los beneficios de Windows en ARM: portátiles más delgados y con mejor batería

Uno de los grandes secretos de Windows en ARM es que las aplicaciones se ejecutan de forma nativa en el sistema, al contrario de lo que pasa en x86, mientras que los programas antiguos de 24 o 32 bits se tienen que emular. Esto permite una mayor eficiencia en los recursos y por tanto un mayor rendimiento, así como diseños de ordenadores más delgados y ligeros.
Pero sobre todo, en los ordenadores con Windows en ARM esa eficiencia también se nota en el consumo de energía, lo que permite que tengan baterías que duran mucho más tiempo. También reducen la necesidad de ventiladores físicos para su funcionamiento, lo que facilita que sean más silenciosos.
Otra mejora, que he podido comprobar especialmente en uno de los primeros ordenadores con Nvidia RTX Spark, es el uso de la memoria unificada, es decir el diseño que hace que la CPU, la gráfica GPU y los aceleradores de IA (NPU) compartan el mismo bloque. Precisamente este diseño interno se convierte en la virtud que permite su rendimiento tan bueno en IA local.
Cosas por mejorar de Windows en ARM: ¿las solucionan los chips Nvidia?

Los nuevos RTX Spark de Nvidia basados en Windows en ARM comparten esencialmente los mismos problemas que el resto de ordenadores de este tipo.
El principal es que su rendimiento en gaming es menor. Debido a que su GPU no es dedicada, con pasa con los ordenadores con tarjetas gráficas como las RTX 50 de Nvidia, los videojuegos con mayor exigencia gráfica no están adaptados para este diseño y presentan un funcionamiento menos fluido.
A lo que se añaden los problemas de compatibilidad, ya que los videojuegos son la categoría de aplicaciones en la que el soporte para ARM está menos extendido (pero no son las únicas). En el caso del Asus ProArt P16, además he notado problemas de ventilación. Por todo lo anterior, Windows en ARM de momento no es la opción más recomendable para gamers, y parece improbable que esto cambie en el corto plazo.
Otro problema es el precio. El modelo de Asus parte de los 3.500 euros en España, y el resto de ordenadores con Nvidia RTX Spark se han lanzado a precios muy altos, por lo que de momento son accesibles solo para algunos usuarios profesionales, pero estos equipos con Windows en ARM no son la mejor opción para quienes quieren un ordenador portátil personal asequible.
