Greg Kroah-Hartman, mano derecha de Linus Torvalds, sobre Linux 7.3 y la inteligencia artificial: "Este va a ser un ciclo de -rc complicado. Sigue siendo una locura"

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Este experto reconoce que los desarrolladores del kernel están recibiendo demasiados parches generados por IA. Muchos son útiles, pero otros son solo trabajo extra.
El camino hacia Linux 7.3 tan solo acaba de comenzar y aún queda mucho por andar. De momento, Linux 7.3-rc1 está en el punto de mira para ser lanzado cuanto antes, pero Greg Kroah-Hartman ya está avisando de que las próximas semanas pueden ser bastante complicadas para quienes mantienen el kernel.
El desarrollador, una de las figuras más importantes del proyecto y responsable de varios subsistemas, lleva meses advirtiendo del problema que está generando la inteligencia artificial en el desarrollo de Linux.
El punto en cuestión no es que la IA esté cambiando por completo el kernel por su cuenta, sino porque cada vez llegan más informes de errores y parches generados con ayuda de modelos de lenguaje.
El problema es que no todos esos cambios son inútiles. Algunos detectan fallos reales y merecen entrar en el kernel. Otros, en cambio, intentan corregir problemas muy antiguos, que carecen de importancia o incluso afectan a código que apenas se utiliza. Y alguien tiene que revisar cada propuesta antes de aceptarla.
Esto está haciendo que el trabajo de los mantenedores sea mucho más pesado. Y el propio Greg KH lo deja claro afirmando que "este va a ser un ciclo de -rc complicado".
¿Qué está pasando con la IA y el desarrollo del kernel de Linux?
Greg Kroah-Hartman ha enseñado el tamaño de la cola de trabajo que está acumulando con las propuestas relacionadas con el subsistema USB de Linux, que está bajo su responsabilidad.
En un primer momento, su bandeja de trabajo tenía 1.732 mensajes de un total de 4.807, una cifra bastante grande.
Después de eliminar las propuestas más fáciles de identificar (por ejemplo, correcciones evidentes o versiones antiguas de parches que ya habían sido sustituidas), la cifra bajó a 1.094 mensajes de 4.170. Pero seguía siendo enorme.
Pero Greg KH no se ha centrado solo en enseñar la cantidad de trabajo. También ha explicado por qué no puede simplemente hacer la vista gorda a todos los parches relacionados con IA.
El problema, por tanto, no es tanto quién ha escrito el parche, sino el coste que supone para los mantenedores comprobar si realmente merece la pena. Cada propuesta necesita ser revisada, probada y, cuando corresponde, discutida con otros desarrolladores. Si empiezan a llegar miles de cambios que no aportan demasiado, ese tiempo se multiplica.
Sin ir más lejos, y mostrando un poco la cara positiva de la IA, errores que antes podían permanecer ocultos durante años ahora salen a la luz con mucha más frecuencia, lo que mejora la seguridad a largo plazo. Sin embargo, también está generando una avalancha de informes que los mantenedores apenas pueden revisar al mismo ritmo.
La magnitud del problema quedó clara cuando el equipo responsable del kernel publicó 432 vulnerabilidades CVE en solo dos días. No todas eran críticas ni habían sido descubiertas mediante IA, ya que Greg Kroah-Hartman explicó que buena parte correspondía a una cola de trabajo acumulada durante varias semanas.
Linux 7.3 puede tener otras siete semanas bastante intensas
Todo esto sucede cuando Linux 7.3 acaba de entrar en su fase de desarrollo -rc. La versión 7.3-rc1 acaba de publicarse y todavía quedan aproximadamente siete semanas hasta la llegada de la versión estable.
Si el calendario previsto se mantiene, Linux 7.3 debería estar listo alrededor del 18 de octubre, aunque podría retrasarse hasta el 25 de octubre si las últimas semanas se complican de más.
Los ciclos de desarrollo del kernel ya implican de por sí una enorme cantidad de cambios, pruebas y correcciones. Ahora a los mantenedores les toca además lidiar con una cantidad cada vez mayor de propuestas que proceden de la inteligencia artificial y su análisis de código. Aquí es donde reside el gran miedo, que no rechazo, de Greg KH.
No está diciendo que la inteligencia artificial vaya a destruir Linux ni que todos los parches creados con IA sean malos. De hecho, reconoce que algunos solucionan grandes errores escondidos. El problema es mucho más básico: hay demasiadas cosas que revisar.


