Guido van Rossum, creador de Python, sin piedad con C: "Si escribiste algo en Python la semana pasada y dentro de seis meses lees ese código, seguirá siendo claro"

Guido van Rossum con el logo de Python
Guido van Rossum con el logo de PythonMontaje / Freepik

Python triunfa por su legibilidad, su ecosistema en IA y su estabilidad. Guido van Rossum explica cómo un código claro, seguro y evolutivo cambió la forma de aprender a programar.

En el mundo de la programación suele hablarse de velocidad, rendimiento o consumo de recursos. Pero para Guido van Rossum, creador de Python, existe una característica que muchas veces recibe menos atención y que ha sido clave en el éxito de su lenguaje durante más de tres décadas: la claridad del código.

Según el experto, si un programador escribe una app hoy y vuelve a revisarla dentro de seis meses, debería ser capaz de entenderla sin grandes dificultades. Para él, esa capacidad resulta tan importante como el propio funcionamiento del software.

El lenguaje que conquistó la programación

Guido van Rossum creó Python a finales de los años ochenta con la idea de desarrollar un lenguaje que facilitara el trabajo de los programadores y redujera la complejidad innecesaria. Con el paso del tiempo, aquella apuesta terminó convirtiéndose en una de las tecnologías más utilizadas del planeta.

Actualmente, el lenguaje está presente en áreas tan diversas como el desarrollo web, la automatización de procesos, la ciencia de datos, el aprendizaje automático y la inteligencia artificial.

Cuando Van Rossum afirma que un programa escrito en Python sigue siendo comprensible meses después de haber sido creado, no está hablando únicamente de comodidad, sino que su argumento es mucho más profundo.

Considera que el software no se escribe solo para que lo ejecute una máquina, también debe ser leído por personas. En la práctica, los desarrolladores pasan una parte importante de su tiempo revisando código existente, corrigiendo errores o incorporando nuevas funciones a proyectos que pueden tener años de antigüedad.

Por eso Python fue diseñado para que su sintaxis resulte lo más clara posible, y es que la intención es que el código se parezca más a una descripción lógica de lo que ocurre que a una colección de instrucciones difíciles de interpretar. Cuanto más sencillo resulte entender un programa, más fácil será mantenerlo.

Dos filosofías distintas para resolver problemas diferentes

Las declaraciones de Van Rossum suelen compararse con lenguajes como C; aunque ambos fueron creados con objetivos distintos, este nació para ofrecer máximo rendimiento y control directo sobre el hardware, características que siguen siendo esenciales en sistemas operativos o infraestructuras críticas.

Python, en cambio, prioriza la productividad y la facilidad de lectura. Esa diferencia no convierte a uno en mejor que otro, simplemente responden a necesidades distintas. Mientras C busca eficiencia extrema, Python intenta reducir la complejidad para que los programadores puedan trabajar de forma más rápida y comprensible.

Van Rossum creó su lenguaje porque consideraba que los programadores estaban atrapados entre dos opciones imperfectas: los scripts de shell, demasiado limitados para proyectos complejos, y C, un lenguaje extremadamente potente, pero también demasiado frágil y exigente para muchas tareas cotidianas.

Su objetivo fue construir una alternativa que mantuviera la capacidad de desarrollar aplicaciones serias sin obligar a los desarrolladores a lidiar constantemente con problemas de memoria, desbordamientos de búfer y otros desafíos habituales en C.

Asimismo, la llegada de herramientas capaces de generar código automáticamente ha reabierto el debate sobre el futuro de la programación. Sin embargo, Van Rossum considera que la legibilidad seguirá siendo fundamental.

Si bien una inteligencia artificial puede escribir parte de un programa, alguien tendrá que revisarlo, entenderlo y mantenerlo, por lo que en este contexto, la claridad continúa siendo un valor estratégico.

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