Linus Torvalds recurre a la IA para revisar Linux y descubre tres fallos de hace más de 10 años: "El código era demasiado complejo para mí, así que hice lo que predico: usar herramientas de LLM"

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El creador del sistema operativo se alía con el que consideró su enemigo para revisar el código del kernel. Ha confirmado un fallo y ha descubierto otros tres que estaban ahí desde 2013.
Aunque en un inicio consideraba la inteligencia artificial como una piedra en el camino más que una ayuda para mejorar el código de Linux, Torvalds ahora se encuentra en el bando de los pro-IA y ha querido ponerla a prueba para entender mejor un código, reorganizarlo y ver si había errores.
El propio Torvalds ha explicado esta decisión en un mensaje publicado junto a varios cambios para el núcleo de Linux. Tal y como razona, si defiende que los desarrolladores utilicen herramientas de inteligencia artificial cuando pueden ayudarles, también tiene sentido que las use él mismo.
En este caso, la IA le ayudó a reorganizar el código y a dividir algunas funciones grandes en partes más pequeñas y fáciles de leer. Esto no significa que el modelo solo buscase errores de forma automática. El objetivo era entender mejor cómo funcionaba esa parte del sistema y hacer que le fuese más sencillo revisarla.
Una vez que el código estuvo más claro, se ejecutó un conjunto de pruebas en un entorno de usuario, fuera del núcleo del sistema operativo. El problema es lo que encontraron: tres errores que estaban en el kernel desde hace más de 10 años.
Tres fallos que estaban en Linux desde 2013
Según explicó Torvalds, los tres fallos que se encontraron se remontaban al primer cambio que introdujo esta biblioteca en Linux, allá por 2013.
Eso significa que habían estado ocultos en el código durante más de una década sin que se detectaran en este proceso de revisión.
Lo cierto es que todo esto no quiere decir que los usuarios de Linux hayan tenido problemas ni que el sistema llevara todos estos años funcionando mal o de forma insegura. Estos problemas, aunque antiguos, no suponen un riesgo.
Eso sí, no todo el mérito es de la IA. El proceso también dependió del aviso inicial de un desarrollador, Nils Ollrogge, del trabajo de revisión de Torvalds y de las pruebas ejecutadas sobre el código. La herramienta sirvió para hacer todo más entendible, identificable y, finalmente, acabar con el problema.
La previsión es que estos cambios se incluyan durante el siguiente periodo de integración de cambios, correspondiente al desarrollo de Linux 7.4.
Linus Torvalds cada vez habla más de utilizar IA para programar
Resulta curioso ver cómo Torvalds ha ido cambiando poco a poco de opinión. Hace tan solo cinco o seis meses se posicionaba totalmente en contra de su uso, aunque nunca se ha posicionado como alguien que odia esta tecnología.
El problema estaba en esos desarrolladores que usaban esta tecnología para enviar potenciales fallos del kernel por decenas.
Esto llegó a tal punto que incluso empezó a generar caos durante el ciclo de pruebas de la versión Linux 7.0, cuando los coordinadores del sistema vieron que algo no estaba yendo como siempre. El número de avisos por errores en el código se había disparado como nunca, pero la inmensa mayoría eran fallos absurdos, aspectos que no afectaban al rendimiento y que no justificaban retrasar el lanzamiento del software.
Linus sospechó de inmediato que detrás de esa enorme cantidad de informes clónicos no había humanos picando código, sino personas lanzando herramientas de IA sin control para escanear el sistema en busca de logros fáciles.
Sin embargo, supo poner orden a tiempo. Exigió que todos esos fallos que se mandaban tuviesen etiqueta como que está generado con IA y, poco a poco, empezó a entender que sus beneficios superaban a sus deventajas.
Hasta tal punto ha llegado todo esto que ahora Linus Torvalds aprovecha cada momento para mostrar que apoya el uso de la inteligencia artificial en el desarrollo y mantenimiento del kernel.
Sin ir más lejos, hasta los propios desarrolladores ahora están empezando a plantearse cómo explicarle a la IA y los agentes que actúan por su cuenta las reglas específicas que deben seguir. Y la solución que se está estudiando es crear un archivo pensado directamente para ellos.
La idea es que los agentes de IA no tengan que ir a ciegas cada vez que se les pide una tarea. En lugar de eso, podrán consultar unas instrucciones preparadas para ayudarles a trabajar con el código de Linux y seguir las normas del proyecto.
Buscan, en concreto, ayudar a la IA a ver qué cambio anterior del código provocó un error que ahora se quiere corregir. No pretende cambiar la forma en la que funciona Linux ni añadir nuevas reglas al código. Simplemente se encarga de decirle a la IA dónde están las normas que debe consultar antes de ponerse a tocar el kernel.



