Linus Torvalds vuelve a utilizar la regla de "dedos de manos y pies" anuncia que la siguiente versión de Linux será la 7.0

Linus Torvalds tiene un anuncio entre manos: la próxima versión de Linux será la 7.0. No porque él así lo decida. Sigue su famosa regla de contar con los dedos de manos y pies.
Linus Torvalds, el creador de Linux, ha confirmado que el siguiente escalón del kernel será la versión 7.0. Aunque puede que andes algo perdido, lo cierto es que detrás de ese número se esconde mucho más de lo que crees y se trata de la continuación de una tradición que Torvalds mantiene desde hace años.
Él nunca elige números demasiado grandes, y su regla es clara: contar con los dedos de las manos y los pies para no liarse.
Esto tiene más sentido de lo que parece en un principio. Aquí hay que tener en cuenta que Linux no cambia de sistema de operativo sin sentido, y suele seguir, de forma muy planificada, cada mejora que añade. Por ejemplo, de Linux 6, que llegó en 2022, puede haber diferentes versiones que añaden pequeños matices.
Desde entonces hasta hoy, ha habido 19 grandes actualizaciones del núcleo que han mejorado el rendimiento, la seguridad y la compatibilidad del sistema operativo.
El problema es que, normalmente, hasta ahí puede contar. Esto es más un chiste que otra cosa, ya que Torvalds usa la regla de los dedos de manos y pies para decidir hasta dónde contar las versiones decimales antes de saltar a un número entero nuevo.
En teoría, podría haber habido una 6.20, 6.21, 6.22… pero Torvalds ha decidido que ya es suficiente y que contar con tantas versiones estaba dejándole sin dedos de las manos y los pies. De ahí que haya preferido pasar directo a la 7.0.
¿Y qué novedades trae Linux 7.0?
Una de las más comentadas es el Live Update Orchestrator, que permite actualizar el kernel sin apagar las máquinas virtuales.
Otra mejora es la comunicación encriptada entre dispositivos PCIe y máquinas virtuales, que aumenta la seguridad en entornos profesionales y reduce riesgos de que alguien pueda hacerse con datos entre hardware y software.
También hay soporte ampliado para los últimos procesadores de Intel y AMD, y para arquitecturas como RISC-V o algunas CPU chinas.
Por si fuera poco, se han optimizado los sistemas de archivos y la red. Por ejemplo, se eliminó un bloqueo que hacía que ciertas transferencias de datos fueran lentas. Con esta novedad, esas mismas operaciones pueden ser hasta cuatro veces más rápidas en algunos casos.
¿Quién será el nuevo jefe de Linux cuando su creador, Linus Tovard, ya no esté?
La gran pregunta que llega ahora, tras 30 años al frente de Linux. Si bien es cierto que Torvalds parece una figura inamovible, que siempre va a estar ahí, actualmente se están sucediendo una serie de movimientos, al igual que, por ejemplo, está ocurriendo con Tim Cook en Apple.
La comunidad de Linux es pragmática y sabe que nadie es eterno. Es por eso que ya se han puesto manos a la obra para asegurarse de que, cuando llegue el día, el proyecto no se quede sin capitán. Como resultado, parece que ya hay un plan formal de sucesión que describe cómo elegir a quien tome las riendas del kernel, aunque todavía no haya un heredero como tal.
En concreto, el plan fue presentado por Dan Williams, un colaborador bastante antiguo y conocido del kernel, en la última Linux Kernel Maintainer Summit en Tokio. La idea no es elegir a una persona concreta, sino establecer un proceso seguro para seleccionar una o varias personas que puedan asumir la responsabilidad al completo.
Es un plan para un plan, como lo definieron ellos, pensando en proteger al proyecto del llamado factor autobús, en el que se preguntan qué pasa si la persona más importante desaparece de repente.
Hoy, el proyecto depende casi exclusivamente de Linus, lo que significa que su salida podría afectar lanzamientos, actualizaciones y estabilidad del kernel. En la práctica, si algo le pasara, Greg Kroah-Hartman, actual mantenedor de la rama estable, sería quien tomara el relevo temporalmente. Pero el objetivo es repartir la responsabilidad entre varias personas de confianza para no depender de un solo líder.
Esto es algo en lo que todos coinciden. La idea futura es que sea más colaborativo. Así, si uno se retira, otro puede tomar decisiones sin que el proyecto penda de un hilo. Linus mismo lo reconoce: "Antes de Greg hubo Andrew Morton y Alan Cox, y después habrá Shannon y Steve. No importa tanto quién sea, sino que sean personas en las que la comunidad confíe".
Al final, el creador de Linux actúa como el filtro final, revisando la coherencia del núcleo y resolviendo problemas entre desarrolladores para asegurar que cada nueva versión del kernel sea estable. Es el eje sobre el cual gira la confianza de toda la industria tecnológica. No es algo a tomarse a broma.



