Países Bajos crea su propio sistema soberano basado en Linux para sustituir a Windows y Office

Países Bajos con Linux
Países Bajos con LinuxMontaje/Freepik
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El gobierno holandés impulsa DAWO, un entorno basado en Linux NixOS y openDesk para reducir su dependencia de Microsoft y reforzar la soberanía digital europea.

El camino hacia la soberanía digital en Europa para dejar de depender de proyectos estadounidenses sigue vigente y esto se ha podido ver con varias propuestas. 

Por ejemplo, ya hay un sustituto para Microsoft Office y LibreOffice, que es Euro-Office, mientras que tienes a otro buscador francés que compite con Google llamado Qwant.

Ahora, Países Bajos crea su propio sistema operativo soberano, un entorno de trabajo digital completo que destaca por ofrecer una opción distinta a lo convencional con Windows, macOS o las populares distribuciones como Ubuntu. 

La mencionada alternativa europea se conoce como DAWO y podría ser justo lo que necesitas si estás buscando un entorno sencillo, práctico y con las características esenciales para trabajar.

DAWO: la apuesta neerlandesa por un entorno de trabajo digital independiente

Distro DAWO
Distro DAWOMontaje/Freepik

Las propuestas que se están sumando a esta gran iniciativa para dejar de depender de los ecosistemas tradicionales se están volviendo cada vez más populares. 

Los desarrolladores del denominado Entorno de Trabajo del Gobierno Autónomo Digital, conocido por sus siglas DAWO, han mostrado recientemente algunos detalles del proyecto al medio tecnológico neerlandés-belga Tweakers.

Según la información difundida por Cybernews, es un software enfocado en la administración pública holandesa, por lo que se encuentra en funcionamiento en varios organismos gubernamentales del país. 

Uno de los aspectos más llamativos es que DAWO se basa en NixOS, una distribución Linux desarrollada en los Países Bajos también y que está obteniendo cada vez más reconocimientos.

La iniciativa pretende ofrecer un ecosistema completo de trabajo digital que sustituya no solo al sistema operativo Windows, sino también a las herramientas de productividad, colaboración y almacenamiento.

De hecho, aquí encuentras soluciones para edición de documentos, trabajo colaborativo, copias de seguridad y administración centralizada de sistemas por parte de los departamentos de TI.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que es un entorno que se adapta muy bien a diversos usuarios sin necesidad de que haya conocimientos avanzados. Por ahora, no existe una fecha oficial para su implantación generalizada, pero el trabajo continúa en marcha por un buen camino.

La soberanía digital europea acelera el abandono de tecnologías estadounidenses

Es importante tener en cuenta que los Países Bajos se han situado entre los países europeos más activos en materia de soberanía digital. Podría decirse que esta tendencia se ha intensificado tras las recientes críticas de privacidad, control de los datos y la dependencia de proveedores tecnológicos de Estados Unidos.

Varias naciones se están sumando al proyecto debido a distintos acontecimientos que generaron debate en Europa. Uno de los casos más comentados fue la controversia relacionada con el acceso al correo electrónico de Karim Khan, fiscal de la Corte Penal Internacional con sede en La Haya, después de que EEUU impusiera sanciones en su contra.

Aunque Microsoft negó determinadas acusaciones relacionadas con el caso, el episodio avivó las discusiones sobre el nivel de dependencia de las instituciones.

A ello se sumó la acusación realizada en 2026 sobre una supuesta filtración de información de funcionarios neerlandeses que trabajaban en regulaciones tecnológicas de la Unión Europea.

Como consecuencia, tanto organismos públicos como empresas privadas han comenzado a buscar alternativas locales. Las alternativas de código abierto bajo la dirección de países europeos son las cosas que definitivamente están haciendo un cambio importante que seguramente influirá en los gigantes tecnológicos más conocidos.

Todo esto refleja una estrategia cada vez más clara: mantener el control de los datos y la infraestructura digital dentro de Europa para que no haya terceros que causen problemas o inseguridades.