SteamOS quiere quitarle terreno a Windows: así funciona un PC con Linux pensado para jugar

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SteamOS es capaz de convertir un PC en una consola y Valve ha demostrado que se puede repetir la experiencia de la Steam Deck en un ordenador con Windows.

Si en pleno 2026 sigues creyendo que solo se puede jugar en un PC con Windows 11, la realidad es muy diferente. Y así lo han demostrado numerosas distribuciones de Linux, como puede ser la más popular, SteamOS, que ha sido desarrollada por Valve y está basada en Arch Linux.

Básicamente, este sistema permite que cualquier usuario pueda convertir su ordenador en una Steam Machine, en una distro realmente ligera, gratuita y que ofrece todo el control al usuario; es decir, que no es solo un software para la Steam Deck, sino que busca salir del hardware.

La principal característica de SteamOS es su versatilidad con el modo dual, que permite que el usuario pueda iniciar el sistema mediante el modo de juego, con una interfaz optimizada para jugar directamente, o mediante el entorno de escritorio más completo, como si fuera un PC.

Así, básicamente convierte tu ordenador en una máquina realmente capaz de manejar de forma estable la navegación web –algo difícil, por ejemplo, en una PlayStation 5–, todo el acceso a la configuración de la biblioteca de Steam y de los controladores, así como tareas más exigentes como el modelado 3D.

Para el usuario medio, la instalación es realmente sencilla gracias a la aplicación Discover, que usa Flatpaks, un formato de paquetes que simplifica la experiencia para quienes no tengan conocimientos, como si fuera una tienda de aplicaciones moderna.

No obstante, si se quiere utilizar una consola como Steam Machine como si fuera un PC, hay algún que otro requisito técnico de configuración, ya que esta está preparada para comenzar con el modo consola directamente. Por ello, como cuentan en el canal de YouTube Switch and Click, lo importante aquí es editar el archivo de configuración steamos.conf.

Por defecto, el sistema de archivos de SteamOS es de solo lectura, una medida que Valve ya introdujo para evitar que usuarios sin conocimientos pudiera dañar por accidente todo el sistema operativo. En este sentido, si se quiere modificar algo, el usuario tendrá que crear de forma manual una contraseña de administrador y desactivar este tipo de restricciones.

A nivel de especificaciones, además, cabe destacar que SteamOS ha sido optimizado principalmente para las GPUs de AMD, a pesar de que también es posible su instalación con tarjetas gráficas de Intel o de Nvidia, pero en estos últimos ya necesitarás otras configuraciones adicionales para mantener un rendimiento óptimo.

Ahora bien: ¿supone SteamOS el fin de Windows para videojuegos? Claramente no, aunque aún le quede mucho camino por recorrer, ya que para el usuario más casual o el que no quiere complicaciones, el sistema operativo de Microsoft continúa siendo el elegido en un ordenador.

Por el contrario, el de Valve es un sistema muy bien pensado para usuarios que buscan llevar a Linux al máximo nivel, con una distro muy estable y pudiendo tener acceso a todo el software, al ser de código abierto.

En definitiva, SteamOS ha demostrado que Windows no es imbatible y que debería ponerse las pilas si quieres seguir siendo un competidor exigente en el mundo gaming para los ordenadores.

Valve, además, sigue mejorando continuamente las posibilidades que ofrece SteamOS, como las transiciones entre el modo escritorio y el modo juego, además de ampliar el soporte más allá de AMD, algo crucial si quiere dar un salto de gigante en esta industria.