Adiós a las plagas: la Comunidad de Madrid usa drones e inteligencia artificial para mejorar cultivos

El IMIDRA de Madrid, dentro del proyecto Agricultura 6.0, está experimentando con el uso de inteligencia artificial y drones, para detectar enfermedades y optimizar el riesgo en los cultivos.
Nuevas tecnologías como los drones o la inteligencia artificial tienen muchas aplicaciones, algunas aún por descubrir. IMIDRA quiere que los agricultores integren los drones y la IA entre sus herramientas de cultivo.
Gracias a ellos se pueden controlar mejor las plagas, detectar enfermedades mucho antes, y optimizar el gasto de agua, entre otras cosas.
Todo forma parte del proyecto Agricultura 6.0 de la Comunidad de Madrid, en colaboración con la Universitat Politécnica de Valencia.
Así mejoran la IA y los drones las cosechas
El Instituto de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) ha puesto en marcha un laboratorio abierto en la finca del IMIDRA en El Encín (Alcalá de Henares), en donde llevan a cabo las pruebas, antes de ofrecer la tecnología a los agricultores.
Utilizan drones y sensores para recopilar, en tiempo real, mediciones como la temperatura de la tierra, humedad, presión, pH, nutrientes y otros factores. Toda esta información se vuelca en un servidor y se le aplica la inteligencia artificial y el análisis de big data.
El uso de la IA permite tomar decisiones más rápidas y precisas que si se llevasen a cabo mediciones manuales.
Gracias a los consejos de la IA es posible optimizar recursos, reducir el uso de agua y fertilizantes e impulsar la productividad agrícola.
También se obtienen datos sobre el clima, el empleo de fertilizantes y la planificación de los cultivos, que pueden aplicar a otras áreas.
Según las conclusiones de los primeros estudios, con este sistema se mejora la eficiencia agrícola en un 20%. Es una cifra muy importante, que supone ahorro de dinero, de recursos ecológicos y de consumo energético, contribuyendo a reducir la huella de carbono.
El IMIDRA también está trabajando en otros proyectos paralelos. Por ejemplo, emplea un gemelo digital, una réplica virtual de las explotaciones agrícolas, para simular y predecir comportamientos mediante IA y aprendizaje automático. Esto permite anticiparse a sequías, heladas, o inundaciones.
También han equipado a los drones con sensores multiespectrales y térmicos, que detectan el índice de salud de las plantas al comparar la cantidad de luz que absorben y reflejan, el agua que reciben, los nutrientes que asimilan o los síntomas de enfermedad causados por plagas.
Este sistema reduce como mínimo un 15% los costes de tratar las plagas, y frena su propagación.
La agricultura es uno de los empleos más antiguos de la humanidad, pero también uno de los que más puede beneficiarse de nuevas tecnologías como los drones y la inteligencia artificial. Especialmente para detectar plagas y necesidad de riego.

