Adiós a la primera gran alianza de la IA: Microsoft y OpenAI rompen su pacto

Adiós al pacto entre OpenAI y Microsoft
OpenAI y Microsoft toman caminos diferentes, aunque seguirán colaborandoFondo generado con IA

El primer acuerdo de exclusividad que dió vida a Copilot llega a su fin. Microsoft y OpenAI rompen sus ataduras.

La inversión de 1.000 de dólares de Microsoft en OpenAI, hace ya siete años, sentó las bases de la inteligencia artificial moderna. Desde entonces Microsoft ha invertido más de 13.000 millones, accediendo a los nuevos modelos de GPT con una exclusiva temporal. A cambio, ChatGPT y el resto de IA de OpenAI se alojaban en la nube Azure de Microsoft. Esta alianza salta hoy por los aires.

Microsoft y OpenAI han anunciado una “modificación del acuerdo para simplificar nuestra colaboración”, que es una manera formal de decir que se acabó la exclusividad por ambas partes, y se ajustan los pagos.

A OpenAI se le ha quedado pequeño el pacto con Microsoft, que se enfadó mucho cuando la compañía de Sam Altman anunció otro acuerdo de 50.000 millones de dólares con Amazon. Ahora clarifican su relación.

Así es el nuevo acuerdo entre Microsoft y OpenAI

Como digo, Microsoft ha invertido más de 13.000 millones de dólares en OpenAI para poder acceder en exclusiva a sus modelos de IA. También posee el 27% de la compañía, siendo uno de sus mayores inversores.

OpenAI, por su parte, debía usar la nube Azure de Microsoft para alojar a ChatGPT y el resto de su IA en exclusiva. Además, ambas compañías se pagan una a la otra un porcentaje de los ingresos de la IA.

Este pacto funcionó bien unos años: OpenAI obtuvo el dinero para desarrollar la IA, y el alojamiento en la nube, y Microsoft acceso exclusivo a las últimas versiones de GPT para alimentar a Copilot. Pero las exigencias de la IA se han hecho demasiado grandes, y a OpenAI el acuerdo se le ha quedado pequeño.

Hace unos meses OpenAI cerró una ronda de financiación de 110.000 millones de dólares, aceptando como inversores a Amazon, Nvidia y SoftBank, entre otros. Esto enfadó mucho a Microsoft, porque la nube de Amazon es su principal competencia en IA, hasta el punto de que hubo rumores de denuncia en los tribunales.

Finalmente ambas compañías se sentaron a negociar, y el resultado es este nuevo acuerdo que han anunciado hoy.

Según el comunicado: “Microsoft sigue siendo el principal socio de OpenAI en el ámbito de la nube, y los productos de OpenAI se lanzarán primero en Azure, a menos que Microsoft no pueda o decida no ofrecer las capacidades necesarias. OpenAI ya puede ofrecer todos sus productos a los clientes a través de cualquier proveedor de servicios en la nube”.

Además, Microsoft seguirá teniendo una licencia de OpenAI para modelos y productos hasta 2032. La diferencia es que esta licencia ya no es exclusiva como hasta ahora. OpenAI podrá ofrecer las nuevas versiones de GPT a otras empresas, el mismo día que a Microsoft.

Microsoft ya no pagará una participación en los ingresos a OpenAI. Sin embargo OpenAI sí pagara una participación en los ingresos a Microsoft hasta 2030, con el mismo porcentaje pero sujeta a un límite máximo total.

El resumen que se puede hacer es que OpenAI ya no está forzada a usar solo la nube Azure, y Microsoft ya no tiene exclusiva temporal sobre los nuevos modelos de IA de la compañía. A cambio, no paga por la participación en los ingresos. Y sigue siendo dueña de casi el 30% de OpenAI.

Vía libre para que OpenAI salga a Bolsa

Esto abre un nuevo escenario: sin las ataduras de Microsoft, OpenAI ya puede salir a Bolsa. El nuevo acuerdo parece todo ventajas para la compañía de Sam Altman, aunque ahora tendrá que pagar por el alojamiento en Azure como un cliente convencional, en lugar de un cliente privilegiado.

Además corre el peligro de que Microsoft deje de usar GPT en Copilot de forma prioritaria, y abra las puertas a otras IA de la competencia. Tiene poco margen de maniobra, porque aceptar Gemini parece complicado, aunque no imposible.

Es el fin de un acuerdo histórico que permitió a OpenAI posicionarse como líder de la IA, y a Microsoft no quedarse en el furgón de cola, como ha pasado con Apple y Meta. Veremos cómo afecta al futuro de ambas compañías.