ALIA, el ChatGPT español pone patas arriba la IA: ¿El nacimiento de una estrella o de un agujero negro?

Generada con IA / Computer Hoy

ALIA, el ChatGPT español, ha llegado pisando fuerte, pero rápidamente se ha tropezado y parece que España no está tan avanzada en inteligencia artificial. La situación pende de un hilo y las críticas se agolpan a sus puertas.

El 20 de enero de 2025, Pedro Sánchez salió a la palestra para anunciar el lanzamiento de ALIA, la primera IA española —en concreto toda una serie de modelos— entrenada en castellano y en las lenguas cooficiales. 

Desarrollada por el Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS), han presentado a ALIA como la primera infraestructura pública europea, abierta y multilingüe en el campo de la inteligencia artificial.

La inversión inicial en ALIA asciende a 10,1 millones de euros, parte de una estrategia más amplia que incluye la movilización de 150 millones de euros para potenciar el uso de la inteligencia artificial en las empresas españolas. 

El Gobierno ya ha anunciado dos proyectos piloto para ella. El primero busca la mejora y eficiencia del trabajo de la Agencia Tributaria mediante un chatbot. El segundo se centra en la medicina de atención primaria, con el objetivo de también hacer más fácil que nunca el diagnóstico precoz de insuficiencias cardíacas.

Tal y como nos comenta en una entrevista para Computer Hoy Josué Pérez Suay, especializado en marketing digital e inteligencia artificial, existe una "falta de claridad en sus objetivos y funciones, si la ciudadanía y las administraciones no saben para qué sirve, se genera confusión. Más aún cuando existen tantas alternativas más potentes como ChatGPT de OpenAI, Claude de Anthropic, LLama de Meta, entre otras. Por no hablar de la revolución que está suponiendo DeepSeek".

ALIA, de las promesas a la realidad: un tuit destapa la caja de Pandora

La idea sonaba muy bien: modelos de lenguaje capaces de entender las precisiones y expresiones del español, incluidas las tan queridas frases hechas. Pero claro, una cosa es prometer y otra cumplir

En pocas palabras, hay que aclarar algunos puntos importantes que, pese a haber sido matizados por el Gobierno, no han quedado del todo claros. Para empezar, no es un chatbot al uso como ChatGPT. Es más bien un modelo fundacional, una especie de base sobre la que construir otras aplicaciones de IA. Si esperabas poder charlar con ALIA como con ChatGPT o incluso DeepSeek, olvídate.

Pero tras esto viene el gran problema y es cuando se ha abierto la caja de Pandora: el experto en IA Javi López soltó la bomba en X — antes Twitter— con un hilo que dejaba a ALIA y sus verdaderas capacidades al descubierto. El modelo, supuestamente entrenado en español, respondía mejor en inglés que en nuestra lengua. 

El experto no se cortó diciendo literalmente que se nos ha engañado a todos. Pero cuidado porque la cosa va a más. El Gobierno se ha gastado la friolera de 10,2 millones de euros en este proyecto y, si la comparas con otros proyectos parecidos, no deja a ALIA en muy buen lugar. Por ejemplo, el modelo BLOOM, creado por una coalición internacional, costó unos tres millones de euros y tiene capacidades multilingües mucho más avanzadas.

"Y lo que es peor, no hay pruebas, pero hay FUERTES INDICIOS de que estos modelos no son más un finetuning ligerito de LLaMA. De ser esto cierto, sería la MAYOR VENDIDA de humo de la historia", añade el experto.

"Recursos y equipo especializado sin un presupuesto sólido y profesionales expertos, podría hacer que no siguiera adelante el proyecto. Igualmente, la transparencia y comunicación deficiente podría minar la confianza e impedir la adopción masiva de ALIA", añade por su parte el entrevistado. Si todo esto no se aclara, "corre el riesgo de quedar como un órgano burocrático sin poder real".

A pesar de todo esto, el Gobierno sigue defendiendo a capa y espada su criatura. Han anunciado dos proyectos piloto para ALIA: uno para mejorar la atención al ciudadano en la Agencia Tributaria y otro para diagnosticar insuficiencias cardíacas en atención primaria.

Pero como señala Javi López en el tuit, quizá se debería empezar por arreglar las webs de la administración pública, que parecen sacadas del año 2000, antes de lanzarse a la piscina de la inteligencia artificial.

Queda claro que hay que comenzar por los cimientos antes de empezar por el tejado y arreglar antes otros aspectos más importantes de la sociedad. Y si bien meterse de lleno en la IA es una gran decisión, quizá se debería hacer de una forma más transparente, con calidad e informando a todos. Porque de qué sirve una IA que hable a medias el euskera si luego no puedes hacer un simple trámite en la web de Hacienda sin que parezca eso un laberinto.

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Carolina González

Redactora

Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.