El apartado que casi nadie mira, pero que puede hacer que tu WiFi vaya lento

Conexión WiFi
Conexión WiFiUnsplash

Aunque a veces puede ser problema del router, en muchas ocasiones una velocidad lenta del WiFi implica una mala configuración en los dispositivos conectados.

Muchos usuarios piensan que con un router con las últimas especificaciones del mercado la velocidad de conexión será de por sí ya elevada o que por haber contratado una fibra de alta velocidad todos los dispositivos irán prácticamente volando.

Sin embargo, esto no implica de por sí una mejor conexión, debido a que el WiFi funciona con estándares que el común de los mortales no se paran a revisar, algo totalmente lógico, pero que podría arruinar tu conexión a internet.

Aquí entra en juego la configuración y la compatibilidad del adaptador de red del dispositivo cliente en cuestión, como puede ser tu móvil tu ordenador, una televisión o cualquier aparato que permita conectarse mediante WiFi.

Por ejemplo, si tu router llega con los estándares más avanzados del mercado, como WiFi 6 o WiFi 7 para los dispositivos más modernos, has de saber que el WiFi opera siempre con la conexión más baja, adaptándose al terminal más antiguo.

Es decir, que si tu móvil o tu PC ya tienen varios años y has contratado una fibra de mucha velocidad o el último router más potente, no vas a aprovechar tu conexión, por lo que estarás pagando de más.

Asimismo, hay ciertas configuraciones de los dispositivos conectados que podrían estar limitando la velocidad de conexión, así que revisar esto es vital para que jugar, acceder a plataforma de streaming o navegar por redes sociales no sea una odisea.

El adaptador de red, el rincón oculto para mejorar tu conexión

Si tienes un ordenador o portátil con Windows, lo más probable es que nunca hayas revisado el menú de Administrador de dispositivos, ya que no suele ser muy accesible para el usuario medio.

Pero aquí se esconden herramienta importantísimas que pueden solucionar problemas de sonido, del teclado, de periféricos y, cómo no, de la velocidad de conexión.

Para acceder a esto, busca Administrador de dispositivos en el menú de inicio de Windows y selecciona Adaptadores de red. Haz clic derecho en tu tarjeta WiFi –suele ser de Intel, Qualcomm o Realtek–, elige Propiedades y ve a la pestaña de Opciones avanzadas.

Aquí encontrarás la opción exacta para determinar qué estándares de comunicación puede usar tu tarjeta de red. En algunos casos, una mala configuración o actualizaciones de controladores erróneas pueden llevar a limitaciones del propio equipo.

Por ejemplo, si tu tarjeta puede alcanzar WiFi 6, pero en este menú aparece una opción inferior como WiFi 5, tu PC ignorará las redes que cuenten con una velocidad superior, por lo que tendrás una limitación desde el ordenador, y no desde el router.

Dentro de este apartado, también es importante revisar el ancho de canal, que funciona como una carretera con varios carriles para que el tráfico no se congestione. Con 20 MHz tendrás un solo carril, mientras que a frecuencias de 80 MHz o 160 MHz tendrías más carriles.

En el caso de algunos adaptadores de red, esta configuración viene de forma predeterminada en Auto o directamente limitada a 20 MHz; si tu router emite a 80 MHz en la banda de 5 GHz, pero tu PC está en 20 MHz, básicamente estarás perdiendo un buen porcentaje de ancho de banda disponible.

Velocidad de enlace e intensidad, términos que no son lo mismo

Es bastante común pensar que si el símbolo del WiFi que aparece en ordenadores y móviles está al máximo con todas las rayas en blanco la velocidad de conexión es mayor, aunque esto solo tiene que ver con la intensidad de la señal.

Aquí entra en juego el concepto más importante, como es la velocidad de enlace, que es el límite físico real; por ejemplo, con una velocidad de 54 Mbps, aunque hayas contratado una fibra de 2 Gbps en casa, nunca podrás acceder a más de esos 54 Mbps, ya que se perderán paquetes.

Hay una forma sencilla de comprobar cuál es la velocidad de enlace real. En un PC con Windows, accede al menú de Configuración, selecciona la pestaña de Red e Internet y pincha en WiFi y Propiedades de hardware.

Dentro de este menú, busca la velocidad de enlace y, en caso de que sea más baja de la que has contratado con tu operador, básicamente estarás desaprovechando tu fibra y pagando de más.

Más allá de esto, los dispositivos en los que hayas activado el ahorro de energía también pueden reducir el voltaje enviado a la tarjeta de red WiFi, por lo que pueden apagarse ciertos canales, desactivar antenas secundarias o quedar en la banda de 2.4 GHz.

Para evitar todos estos problemas, hay ciertas recomendaciones básicas. En primer lugar, si tienes problemas con tu conexión o velocidad, visita directamente las páginas webs de los fabricantes de los controladores y actualiza desde ahí, en lugar de Windows Update.

Adicionalmente, algunas tarjetas de red pueden forzarse para que se queden siempre como banda preferida en 5 GHz o 6 GHz si tienes un estándar más avanzado.

Y, por supuesto, evita los adaptadores de red baratos si en algún momento esto se estropeó en tu PC, ya que tendrás estándares que ya no son muy seguros o que han quedado desfasados.

Si quieres aprovechar al máximo las conexiones de tu ordenador, opta por invertir en una tarjeta de red ya avanzada, así también podrás sacarle partido al nuevo router que te has comprado o a la fibra que tengas contratada.

En definitiva, los problemas de conexión o de velocidad no solo pueden tener una sola causa, pero si revisas todo esto, notarás que tu WiFi va mucho mejor que antes, por lo que aprovecharás al máximo todo lo que ofrezcan tu router y los dispositivos conectados a la red.

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