Apple Watch: un estudio desvela las mediciones que no sirven para nada de las que no te puedes fiar

El Apple Watch se ha convertido en el rey de los relojes inteligentes para controlar la salud, pero un estudio pone los pies en la tierra: no todos sus datos son igual de fiables.
Si miras a tu alrededor, probablemente la mayor parte de las personas que ves llevan un smartwatch o smartband en su muñeca. La tecnología que se lleva encima y que además da cierto toque de estilo como estos relojes o incluso ese boom que se avecina con los anillos inteligentes, no está dejando indiferente a nadie.
Como ya comprobamos con una psicóloga en Computer Hoy, esta tendencia hacia la monitorización constante ha despertado serias preocupaciones sobre si se está llevando esta obsesión por la salud a un extremo que curiosamente es insalubre.
Pero, dejando este curioso tema a un lado, hay otro que también preocupa y que tiene como protagonista al Apple Watch. ¿Qué tan precisos son realmente estos dispositivos? ¿De verdad te puedes fiar de los números que nos muestran día a día?
Un grupo de investigadores de la Universidad de Mississippi se propuso responder a esta pregunta. Analizaron 56 estudios que comparaban las mediciones del Apple Watch con las de herramientas médicas profesionales, centrándose en tres métricas clave: pasos, frecuencia cardíaca y calorías quemadas. Los resultados son claros: acierta mucho en algunas cosas, pero en otras deja bastante que desear.
Lo que mejor hace el Apple Watch, según el estudio, es medir el ritmo cardíaco y contar pasos. El margen de error en el pulso es de solo un 4,4%, y en los pasos ronda el 8%. Los expertos consideran que cualquier error por debajo del 10% es excelente, así que puedes confiar en estos datos para controlar tu actividad diaria o tu salud cardiovascular.
Pero no todo son buenas noticias. Cuando se trata de calcular el gasto calórico —es decir, las calorías que quemas a lo largo del día— el Apple Watch patina, y mucho. El margen de error se dispara hasta casi el 28%.
Aquí también hay que incluir a otros relojes como el Fitbit o el Samsung Galaxy Watch, que también tienen errores parecidos. El motivo es que calcular el gasto energético depende de muchos factores como la edad, peso, tipo de ejercicio, metabolismo... y los algoritmos actuales no son capaces de afinar tanto como un profesional.
Medición de calorías y seguimiento del sueño: las dos patas que cojean en los wearables
Del mismo modo, los datos sobre el sueño que te dan los wearables suelen ser inexactos. La duración y la calidad del sueño que registran estos dispositivos pueden diferir de los resultados obtenidos mediante pruebas de sueño profesionales.
Esto se debe a que utilizan sensores que miden movimientos y frecuencia cardíaca para estimar el sueño, y lo cierto es que no es algo realmente preciso.
Al final también hay que tener en cuenta las limitaciones de estos dispositivos. Ninguno va a tener las mismas capacidades que máquinas profesionales dedicadas íntegramente a medir unos datos u otros, por lo que tú, como usuario de wearable lo que debes ser es consciente de que esas 700 calorías que has quemado corriendo quizá sean bastantes menos.
Donde el Apple Watch sí ha marcado la diferencia es en la detección de problemas cardíacos. Varios estudios han demostrado que su función de electrocardiograma (ECG) es muy precisa para detectar fibrilación auricular, una de las arritmias más comunes y peligrosas. La sensibilidad y especificidad del Apple Watch para este diagnóstico supera el 94%.
Esto no significa que sustituya a un cardiólogo ni a un ECG profesional, pero sí puede servir como alerta para ir al médico y evitar sustos. Además, su capacidad para medir otros parámetros cardíacos como intervalos PR, QT o QRS lo hace muy útil para personas con enfermedades crónicas o en rehabilitación cardíaca.
Mucho cuidado con obsesionarse
Eso sí, aquí mencionar que el problema es que, para algunos, la comodidad de tan solo levantar su muñeca y tener acceso constante a métricas de salud se ha convertido en una obsesión. Personas que antes no prestaban atención a su frecuencia cardíaca —o que incluso ni saben qué significa un dato u otro— ahora se encuentran verificándola varias veces al día.
Dejando a un lado casos privados que ya han derivado en trastornos de la salud, las notificaciones sobre la calidad del sueño pueden generar ansiedad en quienes no logran alcanzar las metas recomendadas por sus dispositivos.
Esta vigilancia constante puede llevar a un fenómeno conocido como ansiedad por la salud, donde la persona se preocupa excesivamente por cómo está a partir de las lecturas de su smartwatch.
Todo esto puede derivar también en lo que se denomina como hipocondría digital, una condición en la cual las personas interpretan erróneamente los datos de salud dados por sus dispositivos, creyendo que están enfermos cuando en realidad no lo están. Al final, médicos u enfermeros —y otras tantas profesiones relacionadas— son solo unos pocos, pero parece que ahora todo el mundo entiende de salud.
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Carolina González
Redactora
Carolina González, redactora de actualidad, reportajes a fondo, análisis de todo tipo de productos y vídeos para el canal de Youtube.


