Carl Sagan, astrónomo estadounidense: "Sin comprensión, la tecnología nos convierte en dependientes."

Carl Sagan, el célebre autor de Contact o El mundo y sus demonios actúo durante toda su vida como divulgador científico... y dejo algunas advertencias de máxima vigencia hoy.
Carl Sagan fue, por encima de todo, un científico. Astrónomo, astrofísico y cosmólogo de profesión, este experto en el espacio actúo a lo largo de su vida como un divulgador, publicó libros de ciencia ficción e hizo a mucha gente interesarse por cuestiones tan fascinantes como la exploración espacial. Muchas de sus frases, de hecho, tienen una enorme vigencia a día de hoy.
Por supuesto, Sagan fue igualmente un pionero en temas tecnológicos. Muchas de sus obras, incluso aquellas más fantásticas, destacaban por ser verosímiles desde un punto de vista técnico. En cierto sentido, incluso abrió la puerta a autores posteriores como Michael Crichton. Pero incluso así, también mostró ciertos temores, sobre todo por una tecnología que no se comprendiese.
Carl Sagan y la tecnología sin control

De todas las grandes frases que el astrónomo Carl Sagan dejó para la posteridad, una tiene especial vigencia a día de hoy, en pleno año 2026. Es la siguiente: "Sin comprensión, la tecnología nos convierte en dependientes". Se trata de un aforismo interesante porque, aunque fue expresado hace décadas, mucha gente está de acuerdo con lo quiere decir. En la actualidad.
Desde un punto de vista filosófico, la inquietud de Sagan estaba bastante clara. Una sociedad que depende de la tecnología sin comprenderla es una sociedad vulnerable. O lo que es más o menos lo mismo: cuando las decisiones importantes se delegan en sistemas que solo unos pocos entienden, aumenta el riesgo de manipulación, errores y pérdida de autonomía. En muchos sentidos.
¿Y qué tiene que ver eso con la sociedad moderna? En realidad, casi todo. Si en tiempos de Carl Sagan esta incertidumbre estaba perfectamente justificada, ahora su importancia es mucho más importante. Para empezar, porque las herramientas digitales están presentes en casi todos los aspectos de la vida, desde cómo nos informamos hasta cómo trabajamos, y no siempre se entienden del todo.
De hecho, podría decirse que se consumen más de lo que se comprende, de lo que se analiza desde un punto de vista más o menos crítico. Expertos actuales llevan tiempo mostrando un miedo similar. Según ellos, dependemos de algoritmos para consumir información. Y no solo eso: cada vez dependemos más de sistemas automatizados para tomar todo tipo de decisiones. Algunas banales… y otras no tanto.
El peligro de lo cotidiano
Si se estudia lo que Carl Sagan dijo con cierta atención, es también fácil encontrar una clara paradoja. Cuanto más avanzadas son las herramientas, más fácil es usarlas… y menos necesario parece entenderlas. Pero precisamente es ahí donde reside el verdadero peligro. ¿Por qué? Pues, porque como dijo Sagan, somos más que nada usuarios pasivos, y no ciudadanos críticos.
Ejemplos los hay para todos los gustos, pero quizá los más evidentes estén materializados en las redes sociales o el auge de la IA. ChatGPT tiene una enorme popularidad, ¿pero alguien comprende del todo qué es esta nueva tecnología? A veces, por no entenderla, ni tan siquiera sus propios responsables parecen tenerlo demasiado claro.
