¿Causa moral o eficiencia técnica comercial? El cisma entre el open source y el free software

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Stallman y Raymond fueron los protagonistas de un debate ético e ideológico que ha marcado el devenir de la industria tecnológica, debido al código abierto y el software libre.
Gran parte de la comunidad suele utilizar de forma indiscriminada los términos open source y free software como si fueran exactamente lo mismo; no obstante, tienen muchísimas diferencias entre ellos, a pesar de que en muchas ocasiones puedan llegar a converger. Desde hace varias décadas, este cisma se hizo evidente con las propuestas planteadas, a un lado, por Richard M. Stallman, con la visión del movimiento del software libre, y al otro, por Eric S. Raymond, con una perspectiva mucho más centrada en el pragmatismo y en el aspecto comercial de la eficiencia técnica. Por esto mismo, a día de hoy se pueden encontrar numerosos repositorios de código abierto que pertenecen a grandes corporaciones, incluso con multinacionales que apuestan siempre por el código propietario, pero que dejan un espacio para que la comunidad pueda participar en algunas herramientas.
Durante los años 80, Stallman trabajaba como programador en el Laboratorio de Inteligencia Artificial del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y, como cualquier desarrollador, se enfocada en intentar arreglar problemas que les hicieran la vida más fácil a todos los profesores. El MIT compró una impresora láser Xerox 9700, pero existía un gran problema: si el papel se atascaba o la impresión acababa, nadie recibía una notificación. Así que Stallman se propuso modificar el código para que avisara a todos los usuarios cuando esto sucediera.
Y aquí llegó la primera barrera para el programador. La compañía propietaria del código fuente de la impresora se basó en acuerdos de confidencialidad para no proporcionar el código. En ese momento, Stallman se dio cuenta de que este tipo de código restrictivo había convertido a los desarrolladores en rehenes.
La ética contra la eficiencia para Silicon Valley
El 27 de septiembre de 1983, Stallman anunció el lanzamiento del Proyecto GNU para desarrollar un sistema operativo totalmente libre y, solo 2 años después, creó la Free Software Foundation (FSF) para asentar la filosofía detrás de este movimiento, basado en 4 libertades fundamentales.
Como son: libertad de ejecutar el programa con cualquier propósito; libertad de estudiar cómo funciona y realizar cambios con acceso al código fuente; libertad de redistribuir las copias para ayudar a la comunidad, y libertad de mejorar el programa y compartir esto con todo el mundo.
De esta forma, se concibió el concepto jurídico de copyleft mediante la licencia pública general de GNU, diametralmente opuesto al copyright. Según Stallman, el software privativo suponía directamente una injusticia social.
"El software libre es una cuestión de libertad, no de precio. Para entender el concepto, debes en 'libre' como en 'libertad de expresión', no como en 'cerveza gratis'", con esta frase el desarrollador sintetizó toda su visión filosófica.
Y, durante más de una década esta visión fue la que marcó el desarrollo del software, hasta que Linus Torvalds demostró en los 90 que una gran comunidad mundial de voluntarios podría competir con el núcleo de Linux contra gigantes como Microsoft.
En 1997, Eric S. Raymond, un hacker y ensayista, presentó un trabajo titulado La catedral y el bazar durante una conferencia de Linux en Alemania. En este ensayo, Raymond concebía el modelo catedral como la forma tradicional de desarrollo, mientras que el bazar correspondía a lo que se había visto con la metodología de Torvalds para Linux.
El hacker no hacía mención a la ética ni a la solidaridad, sino que constituía una visión totalmente utilitarista del código, y esto llegó rápidamente a Silicon Valley, con la apuesta de Netscape Communicator –que acabaría en Mozilla– con esta perspectiva para descentralizar su código con fines comerciales orientados a convencer a los inversores de Wall Street.
Los seguidores de Raymond consideraban que la visión de Stallman, asociado a un discurso anticorporación, alejaba a los inversores y a los directivos, por lo que el hacker se reunió con algunas personas clave de la comunidad, como Christine Peterson, cofundador del Foresight Institute.
Esta fue la que propuso adoptar el término open source para diferenciarse ideológicamente de Stallman, y desterrar el término "libre" o "gratis" –free en inglés, un concepto ambiguo para los empresarios–, además de dejar a un lado la carga moralista de la Free Software Foundation. Ahora, la libertad del usuario pasaba directamente a centrarse en la rentabilidad para la empresa.
El choque ideológico que continúa presente en el siglo XXI
A Stallman no le gustó nada estos movimientos, a los que veía más centrados en ofrecer una rentabilidad asegurada a nivel comercial, mientras que se aprovechaba al mismo tiempo todo lo que la comunidad aportaba al desarrollo y mantenimiento del código.
Y así lo expresó: "El movimiento del código abierto busca vender el software a las empresas apelando únicamente a sus beneficios prácticos inmediatos. Atrae a usuarios, sí, pero tarde o temprano esas mismas empresas los invitarán a volver al software privativo si este les ofrece una ventaja técnica puntual. Si no enseñamos a la gente a valorar su libertad, la cambiarán por comodidad al primer postor".
Precisamente, en el siglo XXI, incluso compañías como Microsoft tildaron de "cáncer" la licencia GPL, a la par que compraban plataformas como GitHub, en las que había muchos repositorios con este tipo de licencia. Curiosamente, la profecía de Stallman acabó cumpliéndose, ya que estas empresas habían aprovechado la licencia permisiva del código abierto para posteriormente cerrar el código en plataformas propietarias, apelando a licencias menos permisivas y propias del open source, como MIT, Apache 2.0 o BSD.
Incluso Raymond continuó su batalla dialéctica contra lo planteado por Stallman: "RMS [Richard M. Stallman] y sus seguidores creen en un derecho alienable a toquetear el código y consideran que las limitaciones a ese derecho son moralmente ofensivas. Mis seguidores y yo creemos que la tecnología abierta es simplemente mejor tecnología. RMS está preocupado por la moralidad; yo, por la practicidad".
Por otro lado, cabe destacar que la adopción del open source por grandes empresas ha llevado al crecimiento imparable del software como servicio y a la computación en la nube: las big tech usan miles y miles de líneas de código abierto para ello, pero los usuarios ya no cuentan con el control sobre estas.
En definitiva, toda la industria tecnológica dio la razón a Raymond en el aspecto en que el código abierto funcionaba como la opción más eficiente para construir cualquier tipo de software; pero también a Stallman, ya que esta misma eficiencia técnica no garantiza, por sí misma, la libertad de los usuarios.