Crean un robot "mayordomo" con una Raspberry Pi que busca herramientas

LabAssist es un robot autónomo diseñado para seguir a una persona en un laboratorio, transportar herramientas y ofrecer asistencia a través de una pantalla táctil. Usa Lidar para evitar obstáculos y una cámara con sistema de identificación de personas.
En un momento en el que la automatización comienza a abrirse paso en entornos educativos y científicos, un grupo de estudiantes ha sorprendido con un proyecto que combina ingenio, funcionalidad y tecnología al alcance de todos.
Se trata de un robot asistente, desarrollado en apenas 24 horas durante un hackathon universitario, capaz de seguir a una persona, evitar obstáculos y transportar herramientas de forma autónoma. Lo más llamativo no es solo su utilidad, sino que todo está construido sobre una Raspberry Pi.
Fue creado en la Universidad de Manchester por Rooman Waheed y Astha Shrestha, quienes participaron en un evento de desarrollo en el que el objetivo era resolver un problema real con medios limitados. Ellos eligieron diseñar un asistente robótico para entornos de laboratorio, y lo consiguieron con éxito.
Un asistente personal que te sigue, esquiva obstáculos y que busca herramientas
El robot, al que bautizaron como LabAssist, está pensado para funcionar como apoyo en espacios de trabajo colaborativo, especialmente en laboratorios donde el personal suele manejar herramientas y sustancias delicadas.
Gracias a un sistema de visión artificial, el androide puede identificar a un usuario concreto, seguirle a una distancia constante y maniobrar entre obstáculos sin tropezar. Además, integra una bandeja con capacidad de carga, ideal para transportar materiales de un punto a otro del espacio.

Esto permite liberar las manos del usuario, ganar tiempo y reducir desplazamientos innecesarios. El robot también incluye una pequeña pantalla que sirve de interfaz para consultar información o incluso guiar a nuevos usuarios mediante protocolos básicos de seguridad y uso del laboratorio.
Se trata, en esencia, de un asistente digital con movimiento, que combina funciones prácticas con una interacción sencilla. Su enfoque está muy lejos del de los grandes desarrollos industriales, pero precisamente por eso resulta especialmente atractivo: es funcional, realista y asequible.
Una de las claves de este proyecto reside en su combinación de tecnologías de bajo coste y de código abierto. El corazón del robot es una Raspberry Pi, la monoplaca de bajo coste más popular del mundo. A ella se suman sensores Lidar para detectar el entorno, un sensor Sony IMX500 para el seguimiento facial y un conjunto de algoritmos que gestionan el movimiento autónomo.
Todo fue ensamblado en tan solo un día, dentro del hackathon de la Universidad de Manchester, Reino Unido, donde el resultado demuestra que no hacen falta laboratorios sofisticados ni grandes presupuestos para crear soluciones reales con impacto inmediato.
El proyecto permite además seguir evolucionándolo, añadiendo nuevas funciones o adaptándolo a otros entornos. En un escenario donde la automatización suele asociarse a grandes industrias o presupuestos desorbitados, proyectos como este reivindican el valor de la tecnología accesible, capaz de ofrecer respuestas prácticas en contextos educativos y científicos.
Raspberry Pi: el microordenador que te ayuda a creer cualquier proyecto

El caso de LabAssist es solo uno más de los muchos ejemplos que demuestran lo que puede lograrse con una Raspberry Pi. Esta placa de tamaño reducido, creada originalmente para enseñar informática a bajo coste, se ha convertido en una herramienta para programadores y entusiastas de la tecnología.
Funciona como un ordenador completo, capaz de ejecutar sistemas operativos, como Windows o Linux, gestionar sensores, procesar imágenes y conectarse a internet. Su versatilidad la hace ideal para construir desde estaciones meteorológicas hasta sistemas domóticos, pasando por robots domésticos.
De igual manera, es tan capaz que incluso puedes montar una consola retro con emuladores para jugar a títulos clásicos de Nintendo, SEGA o PlayStation. Obviamente, para estos casos debes tener conocimientos previos.
La Raspberry Pi es un claro ejemplo de cómo una herramienta económica puede impulsar el desarrollo tecnológico, permitiendo que ideas pequeñas se transformen en soluciones reales. Su bajo coste y su compatibilidad con lenguajes como Python han hecho que sea la base de miles de proyectos en todo el mundo.
Ya sea en entornos educativos, empresariales o como prototipo en startups, esta pequeña placa demuestra que con creatividad y conocimiento, que no hace falta una gran inversión para hacer grandes cosas, y el robot mayordomo es un claro ejemplo de ello.
En una era en la que la robótica parece reservada a grandes laboratorios o multinacionales, este pequeño robot hecho con piezas al alcance de cualquiera demuestra que la innovación también puede empezar con una idea sencilla y una Raspberry Pi.

